Categoría: Israel

Fuente: Revista Convergencia N°35

ImageLa derrota de los ejercito árabes -jordano, egipcio y sirio- en la guerra de 1967 y la ocupación de la margen occidental del Jordán, Gaza y la meseta del Golán por las tropas israelíes, creo una oportunidad extraordinaria para negociar la paz, que lamentablemente, no se aprovecho. La guerra fue proclamada en su comienzo por Israel como una guerra defensiva y no de conquista, pero hubo una serie de circunstancias que alteraron su carácter. Una, la negativa de los países árabes a negociar con Israel, segundo, la euforia desbordante originada por esa victoria que fue vista por algunos como una posibilidad de extender la soberanía israelí a todo lo largo y lo ancho del antiguo Israel y la antigua Judea (lo que ha dado en llamarse "El Gran Israel") y por otros, como un anticipo de la tan esperada redención mesiánica.

Por todas estas razones comenzó un proceso paulatino, con avances y retrocesos, de creación de asentamientos judíos en los territorios conquistados. Al comienzo se trato de la reocupación de territorios que los judíos tuvieron que abandonar, como la zona de Gush Etzion ocupada por los jordanos en 1948, la zona judía de Hebrón abandonada a raíz de un pogrom en 1929 y otras, pero rápidamente el proceso comenzó a abarcar mas territorios y no ha parado hasta ahora. No entraré en la historia detallada del mismo que lleva ya más de cuarenta años y que ha tenido como consecuencia la formación de una población judìa considerable en la margen occidental del Jordán, lo que en el léxico politico israelí se llama Judea y Samaria, para resaltar el vinculo histórico. Hoy en día habitan en esa zona unos 300.000 pobladores judíos, en establecimientos que van desde varias viviendas precarias en la cima de una colina, hasta ciudades de varias decenas de miles de habitantes, como Male Adumin, Mebo Betar y Ariel. Esta población de colonos israelíes ha llegado a constituir un 17% por ciento de la población total de la Margen Occidental, que es de 2.400.000. en su gran mayoría, palestinos. Además hay otros 200.000 israelíes que habitan barriadas de Jerusalem construidas en zonas que antes de la guerra de 1967 eran de dominio jordano y que los palestinos reclaman para sí, como Gilo, Ramot y otras, pero como el tema de Jerusalén es muy complejo y será posiblemente un punto de contención cuando comiencen las negociaciones, lo dejaremos por el momento, de lado.Uno de los aspectos más preocupantes del proceso de creación de colonias, es que se ha transformado en un obstáculo para la creación de un Estado Palestino que pueda convivir en paz con Israel. Esta solucion, llamada "La solucion de los dos Estados", es propiciada por los Estados Unidos, la Comunidad Europea, Rusia, varios países árabes, la autoridad Palestina en la Margen Occidental, una parte importante de la población israelí y otros, y aparece como única alternativa a la continuidad de la ocupación israelí o a la formación de un estado binacional en el cual, los judíos, a poco andar, serian minoría. Un aspecto de esa dificultad es la distribución geográfica de las colonias, alguna de las cuales forman bloques, pero que en su mayoría fueron creadas en forma dispersa, con la intención, precisamente, de dificultar cualquier arreglo del tipo de la formación de dos estados.Las colonias, grandes y pequeñas, estan interconectadas por una red de caminos para uso exclusivo de los colonos, aduciendo razones de seguridad, y eso, sumado a la existencia de múltiples puestos de control, fragmenta al territorio palestino, de una manera que podría tornar inviable la creación de un estado.Para avanzar hacia la paz es preciso, pues, desmantelar todas o parte de esas colonias o cambiar su estatus, ambas tareas dificilísimas y plagadas de amenazas.Para entender mejor la situacion, debemos analizar la población de las colonias. Hay entre ellos personas que tienen motivaciones ideológicas muy fuertes y otras que no.Entre los primeros debemos contar a los grupos religiosos mesiánicos, a los que ya he aludido, para los cuales la ocupación de todo ese territorio es condición necesaria para el advenimiento del Mesías, por lo cual, abandonarlos o negociar sobre ellos, seria un pecado contra la redención mística del pueblo judío y en ultima instancia, contra la redención de toda la humanidad, pues el Mesías ha de venir para todos. Otros colonos estan imbuidos de una ideología nacionalista laica que pone el acento en los peligros para la seguridad y la misma supervivencia de Israel, que surgirán si se abandonan esos territorios en manos palestinas, y ponen como ejemplo lo ocurrido en la Franja de Gaza, donde la evacuación de un par de decenas de colonias judías, llevada a cabo por Sharon, fue seguida por bombardeos de poblaciones israelíes limítrofes, por parte de grupos islamistas que dominan en Gaza, como el Hamas y otros, que se niegan al reconocimiento de Israel como estado soberano. Pero hay que remarcar que la continuidad del status quo encierra peligros aún mayores, como la reanudación de las revueltas armadas palestinas (intifadas), el aislamiento internacional creciente de Israel y el de una guerra regional de grandes proporciones.Un tercer grupo de colonos no esta motivado por razones religiosas o nacionalistas ni por una suma de ambas, sino por consideraciones más inmediatas como poder disponer de mejores condiciones de vivienda. Hay que tomar en cuenta que varios gobierno israelíes, procuraron llevar colonos a esos territorios, ofreciéndoles condiciones económicas muy favorables. Este sería, probablemente, el sector de colonos con los cuales seria más fácil llegar a un acuerdo, en caso de evacuación, si se les ofrece una compensación económica. Debemos agregar que entre la población de los colonos hay grupos marginales, irredentista, que provocan continuas fricciones con la población árabe de las aldeas vecinas y que para protegerlos, parte del ejercito se ve obligado a cumplir funciones de custodia policial. Podemos preguntar si es posible evitar este proceso tan traumático y costoso desde el punto de vista humano. Se han enunciado distintas soluciones posibles. Una, un intercambio de territorios, de común acuerdo, entre israelíes y palestinos, por el cual los israelíes cederían territorios a los palestinos en el sur del país, a cambio de la incorporación a Israel de los núcleos de colonización más importantes. Esto es factible, aunque muy difícil y aun así, dejaría una población estimada en 80.000 colonos en territorio palestino.Otra solucion seria la evacuación total de los colonos, lo cual podría poner a Israel ante el peligro de actos graves de violencia, pues los colonos tienen apoyos importantes en partidos políticos y en sectores de las fuerzas armadas, además de su propia decisión, en los sectores ideológicamente motivados, de resistir a la evacuación.Una tercera solucion es que aquellos colonos que no quisieran ser evacuados quedaran bajo el gobierno del futuro Estado Palestino, constituyendo así una minoría judìa en ese Estado, así como existe una considerable minoría palestina en Israel. Algunos políticos palestinos, como Salaam Fayat, primer ministro de la Autoridad Palestina, han manifestado su disposición a aceptar a una minoría judìa en su territorio, en la medida en que esta se avenga a aceptar las leyes del Estado Palestino. Es difícil pensar que la mayoría de los colonos acepte una solucion semejante, si bien, paradójicamente, algunos grupos ultrareligiosos, que rechazan al Estado de Israel como herético, pues es obra de los hombres y no de la redención mesiánica, podrían aceptarla, puesto que para ellos lo importante no es quién los gobierne, sino la tierra que ocupan.Si se examinan los obstáculos opuestos a una solucion -además de los expuestos, ya de suyo tan complejos- tenemos que agregar los aspectos económico y politico.La construcción en los territorios es un negocio, que cuenta, por lo menos hasta ahora, con todo tipo de beneficios económicos por parte del gobierno israelí y con el apoyo de algunos multimillonarios judíos, de tendencia derechista, de diversos países.El destacado politico pacifista israelí, Meron Benvenisti, de Jerusalén, ha llegado a calificar a la colonización como un gran negocio inmobiliario. Creo que esta enunciación podría llevar a una simplificación economisista del proceso, que como señalé, tiene motivaciones ideológicas profundas, pero denuncia, sin embargo, hechos importantes que influyen cuando se trata de detener la construcción en los asentamientos, con las pérdidas económicas subsiguientes.En el plano politico vemos la mala disposición del gobierno israelí actual, para avanzar hacia la solucion de los dos Estados, por la fundamentación ideológica del partido Likud de Netanyahu y de sus aliados principales en la coalicion de gobierno, como el partido de Liberman, un ministro de relaciones exteriores colocado ante la misión imposible de negociar un acuerdo pacífico en el cual, expresamente, no cree.

La limitación de espacio me obliga a detenerme aquí, pero creo haber podido señalar dos aspectos. El carácter inevitable del cese del proceso de asentamiento en los territorios ocupados, si se busca la consecución de la paz; y el segundo, la extrema complejidad y peligrosidad potencial del proceso. No cabe duda que serán imprescindibles muestras de reciprocidad por parte de los palestinos y de los países árabes, así como una gran colaboración internacional, en los planos economico y de seguridad, para que ese paso sea posible.

 

Jerusalén, 31 Agosto de 2009