Categoría: Antisemitismo

Fuente: La Vanguardia, Barcelona      (10-11-10)

 La conmemoración, ayer en Frankfurt, de la "Noche de los cristales rotos" de 1938, ha estado rodeada de polémica y sugiere que las cosas están cambiando poco a poco en Alemania en lo que respecta a la actitud de cheque en blanco oficial de Berlín hacia la política israelí. "Esa política es tan espantosa, que hasta Alemania se da cuenta", dice Alfred Grosser, profesor emérito del Instituto de Estudios Políticos de París y uno de los máximos especialistas de las relaciones franco-alemanas.

Fue Grosser, un judío crítico de Israel, quien por primera vez fue invitado este año para pronunciar el discurso conmemorativo de la Kristallnacht, la larga noche de 9 de noviembre de 1938 en la que los nazis asesinaron a cientos de judíos alemanes e incendiaron 72 sinagogas y miles de comercios judíos en todo el país. El discurso de Grosser, en la Paulskirche de Frankfurt, puso en pie de guerra al lobby israelí en Alemania, pero esta vez sin resultado.

En su libro Von Auschwitz nach Jerusalem (De Auschwitz a Jerusalen), Grosser afirma cosas como que, "la critica a Israel no tiene nada que ver con el antisemitismo", y que "más bien son las políticas israelíes las que están favoreciendo mundialmente el antisemitismo". "En ese libro critico la sumisión alemana a Israel y explicó que cuando la Señora Merkel, a la que tengo en gran concepto, intervino ante la Knesset en su visita a Israel, habló como si fuera una miembro del Likud", explica Grosser, en una entrevista a La Vanguardia.

El anciano profesor se declara de acuerdo con la posición del escritor Martin Walser, que en un controvertido discurso de 1998 se pronunció contra la "instrumentalización del holocausto" para hipotecar la posición alemana y a favor de que, sin menoscabo de las responsabilidades históricas del país, Alemania se liberase de ella.

"Se considera que Auschwitz forma parte de la identidad alemana, cuando lo que debería formar parte de esa identidad es el rechazo a todo menosprecio hacia los otros y a toda incomprensión hacia el sufrimiento de los otros, que es lo que hoy practica Israel hacia los palestinos y que Alemania debería criticar", explica éste sociólogo, historiador y politólogo francés.

Ante la perspectiva del discurso de Grosser, la embajada israelí en Alemania calificó los puntos de vista del anciano profesor de "ilegítimos e inmorales". Dieter Graumann y Salomon Korn, vicepresidentes del Consejo Central de los judíos en Alemania, enviaron una carta al ayuntamiento de Frankfurt pidiendo que se anulara la invitación a Grosser. La alcaldesa de la ciudad, Petra Roth, cristianodemócrata, no cedió a esas presiones.

Grosser, de 85 años de edad, es una persona muy respetada en Alemania. Durante décadas ha sido el hombre que ha explicado Alemania a los franceses y Francia a los alemanes. De posiciones socialdemócratas, es un invitado habitual en los medios de comunicación germanos. Nació en 1925 en Frankfurt en el seno de una familia judía que tuvo que huir del nazismo en 1933. En 1975, Frankfurt le distinguió con el premio de la paz de la asociación de editores, y once años después la ciudad le impuso la medalla Goethe, la mayor distinción cultural de la ciudad que han recibido Peter Suhrkamp, Martin Buber, Theodor Adorno, Erich Fromm, Andre Gide y José Ortega y Gasset, entre otros. Ceder a las presiones retirando una invitación ya cursada, habría sido muy vergonzoso para el ayuntamiento, así que no se cedió.

Alfred Grosser pronunció su discurso el martes conmemorando el pogrom de 1938 y la persecución de judíos. En ese contexto repitió su idea de que es imperativo "reconocer los padecimientos de los otros" y afirmó que "la forma de tratar a los extranjeros, aquí y en cualquier parte, puede ser catalogada de violación de los valores fundamentales". "Nadie puede esperar de un palestino que entienda el horror de un atentado cuando nosotros no nos sentimos afectados por lo que sucede en la franja de Gaza", señaló.

* Corresponsal en Berlín