Categoría: Nacionales

Fuente: Página 12   (8-05-2018)

La denuncia contra Ariel Cohen Sabban, presidente de la DAIA, no sólo cobró envergadura porque Esmeralda Mitre reveló la tentativa de abuso sexual --"intentó besarme y me tocó un pecho"--, sino también porque la modelo Ursula Vargués contó que a ella Cohen Sabban igualmente trató de visitarla, a solas, en su domicilio, pero ella se negó. A esto se sumaron maestras de la escuela Talpiot, de la que Cohen Sabban fue presidente, que revelaron tentativas de hostigamiento sexual en su momento.

Según relatan, el ahora ex titular de la DAIA se aprovechaba de que tenía enorme poder en la escuela y las maestras y empleadas vivían el temor de perder su trabajo. Hasta la diputada Victoria Donda cuenta que  percibió el estilo de Cohen Sabban: "Me hizo sentir incómoda. Es un baboso", dijo refiriéndose a un encuentro público que mantuvo con el directivo de la comunidad judía.

Cohen Sabban es integrante del Bloque Unido Religioso, una corriente de la ortodoxia judía que comanda el rabino Samuel Levin. "Ningún puesto de la dirigencia puede ser ocupado por una mujer. Que las mujeres se queden en casa y no hablen más", dijo Levin en 2013, lo que pone un contexto a la matriz y la mirada de su corriente respecto de las mujeres y del poder que, en sus ojos, ejercen los hombres.

Cohen Sabban siempre basó buena parte de su influencia en su fama de gran recaudador. En 2006 fue elegido tesorero de la DAIA durante el mandato de Aldo Donzis. En aquel momento, se produjo un escándalo por su manejo del dinero. De acuerdo a sus críticos, no lo usaba para sus gastos personales, sino que habría dispuesto de fondos de la DAIA para desviarlos, por ejemplo, hacia la escuela Talpiot de la que era presidente. Era su forma de sumar poder. Cuando el Ejecutivo de DAIA detectó esos movimientos se concretó una famosa reunión en la que Cohen Sabban sacó de sus medias 20.000 dólares para devolver la plata sacada de la caja fuerte. Donzis le pidió la renuncia y Cohen Sabban tuvo que dejar el cargo de inmediato. Aún así, sobrevivió en la dirigencia judía por la protección del rabino Levin. Para los que lo conocen, la denunciada presión sobre Esmeralda Mitre para que ella ponga 80.000 dólares destinados para financiar viajes de estudiantes a Alemania o Polonia para ver campos de concentración sería coherente con esa línea: exhibir poder en la interna, mostrar que "conseguí 80.000 dólares para los viajes", recaudar utilizando una metodología que la actriz denunció como una extorsión.

Los dirigentes de la DAIA han cultivado estrechas relaciones con los gobiernos de derecha, de la Argentina, de Estados Unidos y de Israel. Tiene que ver con sus negocios en muchísimos terrenos (construcción, seguridad, energía, representación de empresas, importaciones y exportaciones), con los contactos para conseguir contratos y fondos, pero también con un alineamiento político-ideológico. Algunos cuadros importantes del PRO vienen de la DAIA: Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos; Waldo Wolf, empresario de la construcción y diputado nacional; Sergio Bergman, ministro de Medio Ambiente. Cohen Sabban no tuvo un protagonismo en este aspecto empresarial --es un comerciante mayorista de telas-- pero acompañó la orientación política contra "el populismo". De hecho, la DAIA nunca estuvo del lado de los familiares de las víctimas del atentado en la búsqueda de justicia. Más bien fueron adversarios de corrientes como Memoria Activa, Apemia, 18-J y Familiares. Lo probaron ahora convirtiéndose en virtuales defensores del ex presidente Carlos Menem, del ex juez Juan José Galeano, de los fiscales y todos los acusados en el juicio por encubrimiento.

La DAIA fue decisiva para revivir la denuncia de Alberto Nisman contra Cristina Fernández de Kirchner y Héctor Timerman por el Memorándum con Irán y jugó cartas en el expediente por la muerte del propio Nisman. Fue por la DAIA que se acusó por traición a la patria a la ex presidenta, a Timerman o a Carlos Zannini. El dato no deja de ser llamativo, porque la DAIA despreciaba a Nisman, que fue quien acusó a Rubén Beraja, todopoderoso ex presidente de esa entidad, por el delito de encubrimiento y en su momento también denunció al propio Mauricio Macri por el espionaje ilegal a un familiar de las víctimas del atentado. El odiado Nisman dejó de ser diablo para convertirse en dios ni bien denunció al kirchnerismo por el Memorándum. Todo en sintonía con las derechas de Estados Unidos e Israel, cuyas miradas están exclusivamente puestas en alentar un bombardeo de Irán a corto plazo.

Hay una matriz respecto de la mujer; hay una forma de recaudación para ejercer poder y un modelo de negocios y política que los ubica del lado del PRO y de los sectores más recalcitrantes de Washington y Jerusalem. Cohen Sabban forma parte de ese entramado.