Categoría: Nacionales

Fuente:  InfoBaires24    (8-05-2018)

El devenir de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), sintetiza en algún aspecto el de varias organizaciones cuyo origen progresista, fue girando a la derecha con el correr de las décadas de intensa historia nacional reciente. Surgida en octubre de 1935 para denunciar de manera institucional el creciente antisemitismo que se vivía en nuestro país, producto de la llegada al poder del nazismo en Alemania en 1933 y sus coletazos en varias partes del mundo (en particular Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros países europeos), la DAIA se constituyó como la representación política de la comunidad judía-argentina, y siempre funcionó en el edificio de la AMIA.

La DAIA y la dictadura cívico-militar-eclesiástica

Durante los oscuros años de la peor dictadura cívico-militar-eclesiástica, la DAIA jugó un rol muy cuestionado por familiares y amigos de los centenares de detenidos-desaparecidos de origen judío. En el ensayo “Ser judío en los años setenta”, editado por Siglo Veintiuno y escrito por el rabino y pensador Daniel Goldman y el periodista Hernán Dobry, da cuenta de la “humillación y el dolor de no haber sido cobijados y contenidos en un momento de tamaña desesperación”, sufrida por los familiares de los casi mil detenidos-desaparecidos argentinos/judíos.

Además, el ensayo da cuenta de que “el intenso malestar se profundizó cuando los miembros de la comunidad se enteraron de que Marcos, el hijo del presidente de la entidad, Nehemias Reznizky, había desaparecido el 27 de julio de 1977 y supieron de buena fuente que su padre había utilizado todos sus contactos para rescatarlo con vida y enviarlo a Israel”, tal como afirman Goldman y Dobry en su libro.

Cabe destacar que en respuesta de esa acción, en 1978 surge el Movimiento Judío por los Derechos Humanos, impulsado por los rabinos Marshall Meyer,  Roberto Graetz y el periodista Herman Schiller, director de aquel mítico periódico “Nueva Presencia”.

La DAIA y el Menemismo

Otro de los capítulos oscuros de la DAIA lo protagonizó el por entonces presidente de la entidad, Rubén Beraja, quien al igual que la actual conducción de la representación política institucional de la comunidad judía-argentina hace con el macrismo, puso a esa organización al servicio de los intereses del menemismo. Beraja, al día de hoy esta procesado por encubrimiento en el atentado a la sede de la AMIA-DAIA.

La DAIA: house-organ del PRO

Desde que el actual empresario-presidente Mauricio Macri asumió como jefe de Gobierno porteño por primera vez, en el año 2007, la DAIA decidió retomar el mismo rol que había tenido durante los años en que gobernaron Carlos Menem y Fernando De La Rúa, debido en principio, por ubicarse en las antípodas ideológicas de los gobiernos que encabezaron Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, desnaturalizando el propósito por el cual fue concebida la DAIA.

Desde entonces, salvo la honrosa excepción del paso por aquella entidad del sociólogo Jorge Elbaum como director ejecutivo, la DAIA se transformó en el house-organ del PRO, y de sus filas surgieron varios funcionarios actuales del gobierno de la Alianza Cambiemos, como el también el director ejecutivo Claudio Avruj (en la actualidad secretario de Derechos Humanos de la Nación) y el Ex-vicepresidente de esa entidad, Waldo Wolff, actual diputado nacional por el PRO bonaerense, de casi nula participación en el Congreso Nacional.

Por estos días, su ahora Ex-presidente, Ariel Cohen Sabban, se encuentra envuelto en un mayúsculo escándalo por supuesto pedido de dádivas y acoso sexual a la actriz Esmeralda Mitre, como así también por otros escándalos de acoso sexual a otras mujeres.

Desconociendo la función para la cual había sido elegido al frente de la DAIA (la lucha contra toda expresión antisemita), Ariel Cohen Sabban decidió jugar un rol político, para el que ni siquiera fue pagado. Se convirtió desde diciembre del 2015, en uno de los denunciantes de ex funcionarios del gobierno nacional, como así también de dirigentes sociales como Luis D´Elia y Fernando Esteche, en causas que nada tienen que ver con el asntisemitismo.

Sin embargo, el paroxismo de la genuflexión macrista por parte de Cohen Sabban, fue la ridículo denuncia por “traición a la patria”, contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y su ex Canciller Héctor Timerman.

Luego de este derrotero, la DAIA perdió toda legitimidad no sólo ante la sociedad en su conjunto, sino -y en particular- frente a la gran mayoría de argentinos de origen judío, que en los últimos años se alejaron de sus instituciones tradicionales por no sentirse representados por ellas.