Categoría: Israel

Fuente: Haaretz      (16-05-2020)

A Palestinian man during a protest marking the 72nd anniversary of Nakba and against Israeli plan to annex parts of the occupied West Bank, in the village of Sawiya near Nablus, May 15, 2020. Todo está claro para aquellos que estaban preocupados: Israel puede anexar Cisjordania todo lo que quiera; Europa no se interpondrá en su camino. Cualquiera que pensara que podía infundir miedo en nuestros corazones la reacción de Europa a la anexión olvidó qué es Europa, qué tan paralizada está, qué coaccionada, temerosa, dividida e indefensa frente a Israel.

A la ex presidenta de Meretz, Zehava Galon, quien tuiteó después de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea el viernes: "Quien piense que la anexión pasará en silencio para nosotros..." se le puede decir: de hecho, pasará en silencio. No cuentes con Europa. No hay nadie con quien contar. Europa, como siempre, formulará declaraciones, celebrará consultas, convocará a embajadores y se mantendrá al margen.

La Europa clásica es una Europa neutral, que no interviene contra ninguna injusticia que comete Israel. No tenemos expectativas de los Estados Unidos, ciertamente no bajo la presidencia de Donald Trump, ni bajo sus predecesores para el caso. Europa oriental "no clásica" apoya con admiración cada cosa violenta que Israel hace. La única esperanza es el extremo noroeste del mapa, el que el primer ministro Benjamin Netanyahu tiende a señalar y decir: "Ese es el único lugar donde tenemos un problema". Alguna vez pensamos que ese era el único lugar donde había esperanza. Eso es una decepción ahora también.

El resultado de las deliberaciones del viernes de los ministros de Asuntos Exteriores muestra a la Europa clásica en su peor momento. "Repaso de proyectos conjuntos"; "Dar vuelta una nueva página" frente al nuevo gobierno israelí; las sanciones son "un tema complejo"; y "no significa que lo haremos mañana". No hay sorpresa allí. Cincuenta y tres años de ocupación que persisten bajo su silencio, su financiación, sus armas y el portavoz de asuntos exteriores de la UE les dice a los periodistas que piden sanciones que no pongan el carro delante del caballo. Hay tiempo. Cincuenta y tres años de ocupación cuya legitimidad no es reconocida por ninguna institución internacional en el mundo ", y el jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell dice que no hay comparación con la ocupación rusa de Crimea. Allí, el territorio pertenece a un estado soberano. El ministro de propaganda saliente de Israel, Gilad Erdan, no podría haberlo dicho mejor. Europa está con la derecha israelí. Cuando se trataba de la ocupación de Crimea, Europa, de hecho, sabía cómo responder con acción e inmediatamente. Pero Rusia asusta a Europa mucho menos que Israel. Cuando se trata de Israel hay otras reglas, y una ley internacional diferente, y una conducta diferente. El miedo a los Estados Unidos, por un lado, y la culpa por el Holocausto, por el otro, junto con la increíble eficiencia y los esfuerzos de extorsión de la máquina de propaganda sionista, es más fuerte que cualquier obligación con el derecho internacional, que la obligación que tiene Europa con el destino de los palestinos, y más fuertes que la opinión pública europea, que es mucho más crítico con Israel que cualquier gobierno.

La financiación de la educación por el fondo Erasmus+ de la Unión Europea y sus programas de investigación Horizonte 2020 están en peligro. Esa es la respuesta de Europa a la anexión. Detener los proyectos de investigación conjuntos evitará la ocupación. No hagan reír a Israel y sus colonos. En lugar de imponer sanciones reales, desde una prohibición radical a los colonos que ingresan a Europa y a través de sanciones económicas, amenazan a Erasmus+. La insistencia de Europa en una solución de dos estados -cuando algunos de sus líderes ya saben y a veces admiten en conversaciones privadas que ya es una causa perdida- juega en manos del apartheid israelí, que también sabe murmurar el término dos estados, solo si hubiera un socio, y luego construyeran decenas de miles de casas más en Cisjordania.

Por supuesto, se puede argumentar que no es el papel de Europa lograr la justicia mundial o limpiar después de los enchastres de Israel. Pero, después de todo, la Unión Europea tiene más pretensiones que un mercado común. Europa, que permaneció en silencio y cerró los ojos en el pasado, lo está haciendo nuevamente. Quizás pronto convocará al presunto futuro ministro de Relaciones Exteriores Gabi Ashkenazi y éste les prometerá que Israel trabajará para promulgar la solución de dos estados. Cuatro millones y medio de personas continuarán asfixiándose sin derechos y sin futuro, y Bruselas seguirá dándose palmaditas en la espalda y sintiéndose bien consigo mismo; después de todo, amenazó con cancelar Erasmus+.

Traducción: Dardo Esterovich