Categoría: Israel

Fuente: daniel.kupervaser.com      (22-02-2020)

Resultado de imagen de daniel kupervaserEl síntoma

El conocido canal de TV y agencia de noticias estadounidense CBS difundió en estos días un informe bajo el título “Pedófilos judíos estadounidenses se esconden en Israel para escabullirse de la justicia”. Según esta reciente investigación, decenas de pedófilos (unos 60 desde 2014), delincuentes sexuales pertenecientes a la colectividad judía de ese país, se aprovecharon de la ley del retorno de Israel para evadir a las autoridades estadounidenses emigrando a Israel y así evitar el enjuiciamiento por sus hechos (“How Jewish American pedophiles hide from justice in Israel”, CBS, 19-2-2020).

No se está en presencia de un informe mediático de rutina con detalles de la búsqueda de algunos prófugos de la justicia por delitos sexuales. Se cometería un grave error de apreciación si se pasa por alto el insólito mensaje detrás del informe. El contenido de la información induce a los lectores, con o sin intención, a elevar el dedo índice acusando severamente tanto a la colectividad judía estadounidense, como al Estado de Israel. La nota logra, con mucha sutileza, crear una visión en la sociedad estadounidense que parte importante de los judíos que la componen, como colectivo, se convirtieron en una fuente de perversos sexuales y que el Estado de Israel no es mas que un refugio a estos delincuentes.

Si se tiene en cuenta la histórica y notable influencia de instituciones que representan la colectividad judía estadounidense, y su poderoso poder de presión y disuasión ante críticas que lograron instalar en su alrededor social, una nota de este contenido sería impensable hasta poco tiempo atrás. Es de suponer que la valentía de los directivos de CBS que se propusieron publicar semejante investigación fue el resultado de la captación de un significativo cambio en la realidad estadounidense de los últimos años de manera que hoy una gran mayoría percibe a su colectividad judía más como un cuerpo extraño que los aprovecha, y, por lo tanto, sujeto a ser acusado, y para algunos extremistas, atacado. ¿Será posible que se esté en presencia del comienzo del hartazgo de la sociedad estadounidense por la injerencia judía e israelí?

Los detonantes

Tres aspectos que asumieron un rol central en la táctica combinada de instituciones judías americanas, conjuntamente con el gobierno de Israel durante la última década, se convirtieron en los promotores más significativos del gran vuelco que aparentemente se perfila en la sociedad estadounidense hacia la colectividad judía e Israel.

En primer lugar, la enorme presión política de la diplomacia israelí con la ayuda inseparable de los poderosos grupos de presión de judíos estadounidenses en favor de la toma de decisiones según intereses de Israel. No cabe duda que lentamente el público estadounidense comienza a internalizar la visión que el accionar de AIPAC, J-street, Republican Jewish Coalition y del National Jewish Democratic Council y otras instituciones judías estadounidenses frente al liderazgo local no obedece, principalmente, a intereses nacionales, sino que más bien aparenta ser una expresión de doble lealtad e injerencia de un grupo minoritario en intereses de otro país con el cual están ligados por pertenencia étnica.

En segundo lugar, la pública intervención de magnates y donantes judíos en el financiamiento de campañas electorales de candidatos presidenciales y parlamentarios que, en todo término de medida, se extralimita de toda normalidad. Un 3% de la población aporta entre el 25% al 50% de los presupuestos electorales de los dos partidos centrales en un país en donde el dar y recibir es la base de su existencia. El mismo presidente Trump reconoció últimamente ante donantes judíos que su política hacia Israel se basa en las exigencias de los mismos donantes. En sus propias palabras “”les conseguimos algo que ustedes querían” en un contexto que muy bien se puede interpretar como servilismo estadounidense hacia Israel por dinero judío a campañas electorales. (“Trump to Republican Jewish Coalition: Democrats will damage Israel”, The Guardian, 6-4-19)

Trump a donantes judíos republicanos: "Le conseguimos algo que ustedes querían"

Por último, la conducta en EE.UU. de Netanyahu, el primer ministro de Israel durante la ultima década. Esta se caracterizó por su desmedido poder de mover los hilos del liderazgo estadounidense según intereses de Israel y su capricho del momento. Sin lugar a dudas, la expresión mas sobresaliente de este accionar la recibió la sociedad estadounidense cuando en febrero de 2015 Netanyahu se hizo invitar a dar un discurso ante el congreso estadounidense, por encima y sin ninguna coordinación con el presidente estadounidense. El contenido de dicha exposición no se pudo entender de otra manera mas que un intento judeo-israelí de organizar una rebelión de los congresales en contra del presidente electo Obama, por no estar de acuerdo con las exigencias de Netanyahu respecto del acuerdo con Irán.

El proceso

Todo comenzó con la violenta manifestación de los grupos de supremacía blanca en Charlottesville en agosto de 2017. Instigados por la consigna de Trump “América para los americanos”, estos grupos racistas salieron a manifestarse directamente contra judíos entonando un mensaje muy claro “los judíos no nos reemplazaran” acompañados de pancartas que proponían directamente “terminar con la influencia judía en América ”. 

Pancarta en la manifestación en Charlottesville: "Terminar con la influencia judía en EE.UU."

Muy pocos le dieron la importancia que demanda un incidente de esta magnitud. No fue un hecho aislado, sino el principio de una tendencia que comenzó a reflejarse desde varios ángulos. De alguna manera fue un indicio de la existencia de un caldo de cultivo que genera una creciente aversión hacia la injerencia judía e israelí en EE.UU.

Al año siguiente el mundo se conmovió ante el criminal ataque de un extremista estadounidense con el nefasto resultado de 11 victimas mortales de judíos que rezaban en una sinagoga de la ciudad de Pittsburgh. A este atentado le siguieron una serie de ataques a personas e instituciones judías que culminaron con el perpetrado a un supermercado judío en Jersey City en diciembre último. Ante un asombro general, vecinos del lugar acusaron justamente a los judíos y su conducta como los responsables directo de este último ataque. (“Los judíos son responsables afirman los vecinos Jersey City”, Ynet, 12-12-19).

A decir verdad, no habría motivos para sorprenderse. Solo bastaba prestar atención a la serie de alertas que necesariamente se debieron tener en cuenta cuando se informó oportunamente de ciertos aspectos de la percepción de la población estadounidense respecto de los judíos e Israel en los últimos años.

Pese a que repetidamente se menciona los fuertes lazos que vinculan a los grupos evangelistas estadounidenses con Israel, un sondeo de diciembre de 2017 ya anunciaba claramente que Israel y los judíos pierden apoyo en el marco de los evangelistas jóvenes de EE. UU (Haaretz, 4-12-2017). Mas aun, en marzo de 2019, el conocido instituto estadounidense Gallup publicó una investigación cuya conclusión anunciaba claramente el drástico descenso durante la última década en el porcentaje de apoyo de población estadounidense a Israel, junto con un paralelo incremento del apoyo a los palestinos (Haaretz, 6-3-19).

El brote de sarampión en la ciudad de New York a principios del año 2019 también dio lugar a preocupantes expresiones y formas de relacionarse con la colectividad judía de la ciudad. En esta oportunidad fue acusada de ser la causa principal del brote de la conocida enfermedad por la falta de vacunación basada en una creencia religiosa judía (Aurora, 14-4-19).

Resumen

Se puede afirmar con alto grado de seguridad, que el proceso del que se es testigo en EE. UU no se diferencia mayormente de la mayoría de los países. El gobierno de Israel, con la intensa ayuda de las direcciones comunitarias judías de la diáspora, mantiene excelentes y muy cercanas relaciones con la mayoría de los gobiernos. Por el contrario, y paralelamente, en las sociedades de esos países, se va enraizando y popularizando una profunda aversión hacia Israel y los judíos que en ciertas oportunidades se traduce en ataques terroristas. Si Israel y las comunidades judías de la diáspora no modifican su conducta, a largo plazo, necesariamente, los gobiernos serán doblegados por las demandas populares en contra de Israel. El caso de EE. UU es crítico para Israel. Su respaldo diplomático a nivel internacional, probablemente, debe ser la ventaja estratégica más significativa que tiene Israel, mucho mas que el respaldo militar que Israel ya no lo necesita tanto.

Este proceso comenzó y se profundizó durante la última década y tiene un solo responsable: Benjamin Netanyahu.

Ojalá me equivoque