Categoría: Israel

Fuente: daniel.kupervaser.com    (30-03-2019)

El inicio de la primera cadencia de Macri como presidente argentino se amoldó perfectamente al inicio de la cuarta cadencia de Netanyahu como primer ministro de Israel. Esta coincidencia en el tiempo no pasó desapercibida para ambos líderes.

En un encuentro en Jerusalén previo al triunfo de Macri, ambos líderes sellaron el propósito de una alianza estratégica entre ambos países. En esa oportunidad “Macri planteó el deseo de ser un socio estratégico de Israel en tecnología e innovación en temas de seguridad”.

De inmediato Netanyahu respondió que “entiende que la Argentina siempre tuvo una buena relación con Israel y que allí vive la comunidad judía más grande del continente”.  Posteriormente agregó: “no solamente en esas áreas podemos ser socios estratégicos, sino que hay muchísimas más”(“Secretos de la alianza estratégica que construye Macri con Israel por si llega a la presidencia”, La Política Online, 6-7-14).

Esta visión general fue reforzada tras un nuevo encuentro de estos dos líderes en Davos, enero 2016, con Macri ya en función de presidente argentino. Fuentes oficiales anunciaron que “Macri y Netanyahu acordaron fortalecer vínculos de cooperación entre ambos países en materia de inversión, ciencia, tecnología, seguridad, defensa y alimentación” (“Macri y Netanyahu acordaron cooperación”, La Nación, 21-1-16).

Ahora, hacia el fin de esas cadencias que comenzaron un poco más de tres años atrás, ya se puede afirmar que esta alianza fracasó. Todo éxito o fracaso de este tipo de componendas entre países depende del grado objetivo de concordancia entre problemáticas e intereses de las partes. Como se va a detallar a continuación, el mapa de intereses y el orden de prioridades económicas y diplomáticas de ambos países imponen condiciones que determinaron de antemano este nefasto destino. Toda la alharaca y festejos alrededor de este pacto no fueron, y no son, más que una cortina de humo destinada a satisfacer los requerimientos políticos internos de cada líder para fortalecer su base de apoyo. Macri, para ensalzar el liderazgo judío argentino, un importante factor de poder en el país y uno de los pilares de su estructura política. Netanyahu, para demostrar que es un líder mundialmente reconocido y respetado y que es capaz de quebrar el aislamiento diplomático de Israel.

¿Cuáles son los intereses económicos argentinos principales? Básicamente tres: mercados para la exportación de sus productos agrícolas tradicionales, inversiones extranjeras en Argentina y financiamiento externo. Israel es incapaz de ofrecer una mínima ayuda en cualquiera de ellos. El reducido tamaño del mercado israelí lo hace insignificante para la absorción de productos agrícolas en volúmenes significativos. Israel, tanto a nivel estatal como a nivel privado, evita y no se acerca a proyectos que signifiquen inversiones y financiamiento masivo en el exterior, mas aun si no se le garantiza un mínimo de estabilidad. 

El intercambio comercial entre Israel y Argentina ronda anualmente en un valor de los 200 millones de dólares para cada país y no se avistan perspectivas de incremento futuro. Una cifra insignificante en términos macroeconómicos. Argentina exporta fundamentalmente productos agrícolas e importa de Israel fertilizantes, instrumental médico, tecnología en comunicaciones, equipamiento y asesoramiento militar y de seguridad. Esta realidad no requiere de ningún tipo de alianza y se concreta en la práctica por contactos directos tal como se condujo durante las últimas décadas. Argentina no es un mercado básicamente atractivo para Israel con proyectos que requieren inversiones masivas a nivel privado (adquisición de nueva tecnología de importancia internacional) o estatal (básicamente complejos y modernos sistemas de defensa para países ante posibles conflictos).

Los aspectos de mayor interés de la diplomacia argentina se centran, principalmente, en el ámbito geográfico cercano: Latinoamérica. En ese quehacer, la diplomacia israelí prácticamente carece de herramientas atractivas para Argentina. Por el contrario, diplomáticamente Israel está bajo acoso permanente en organismos e instituciones supranacionales. De ahí que la búsqueda de países dispuestos a respaldarla representa una de las funciones mas significativas de la diplomacia israelí. La última gira de Netanyahu por Argentina, Colombia y México, como así también, su presencia en la toma de mando de Bolsonaro en Brasil, se las justifica únicamente por ese objetivo. El resto de las temáticas en las relaciones de esos países con Israel se pueden muy bien promover a través de los niveles técnicos de las representaciones diplomáticas. 

La delicada posición internacional de Israel es el resultado del rechazo de todo el mundo (fuera del reciente reconocimiento a soberanía israelí en el Golán por parte del excéntrico Trump) a la anexión e imposición de soberanía israelí de regiones conquistadas por la fuerza en la guerra de 1967 (Jerusalén Oriental y el Golán) y por la colonización civil judía en Cisjordania (bajo dominio israelí, aunque no anexada a Israel). Fuera de Irán, Hesbollah y Hamas, ningún país del mundo promueve borrar del mapa a Israel, todo lo contrario. Eso no significa que estén a favor de dar apoyo a conquistas territoriales por la fuerza o conductas que contradicen convenciones internacionales. 

El estado argentino, como el resto del mundo, no está dispuesto a respaldar caprichos territoriales israelíes. De ahí que, pese a los abrazos con Netanyahu, Argentina repetidamente vota en contra de Israel en esa temática en organismos internacionales. Máximo, se abstiene. Un mínimo de entendimiento en conductas diplomáticas es suficiente para comprender este proceder argentino ante las demandas de reconocimiento de conquistas territoriales por medio de la fuerza. ¿Quién puede pensar que el liderazgo de un pueblo que fue despojado de parte de su territorio soberano por fuerzas foráneas (Malvinas), no importa el lado de la grieta interna que representa, puede estar dispuesto a apoyar en foros internacionales a otro estado que se apropia por la fuerza de territorio ajeno?

Todo análisis serio debe precaverse de diferenciar claramente entre la retórica proselitista frente al accionar político según intereses nacionales. En este caso, la diplomacia argentina demostró tener presente los legítimos intereses nacionales por encima de favores a otro país. Adjudicar a la diplomacia argentina un proceder hipócrita es una acusación que carece de toda base.

Ojalá me equivoque.