Categoría: Israel

Fuente: daniel.kuprvaser.com   (15-02-2019)

Da la impresión que las flamantes autoridades de DAIA internalizaron muy bien la deteriorada imagen que proyecta esa institución. No por casualidad, tras los primeros 60 días en funciones, la nueva dirección se encargó de difundir en las redes un corto promocional. Aparentemente, el flanco interno, el de la colectividad judía argentina, fue identificado como el principal objetivo.

Frente a esta notable preocupación por el frente interno, llama la atención la negligente indiferencia con que los directivos de esta institución se relacionan con la imagen que proyectan hacia la sociedad argentina.

Pareciera que DAIA se guía únicamente por la comodidad que siente en los niveles políticos y gubernamentales argentinos pero que todavía no asimilaron la desvaída y controvertida imagen que su accionar genera en la sociedad argentina, en la calle.

En su momento expuse claramente que ciertas conductas de DAIA que reflejan un condicionamiento de su accionar a intereses israelíes a nivel internacional, necesariamente dan lugar al surgimiento de sentimientos de rechazo y aversión por parte de amplios círculos de la sociedad argentina (“Nace el AIPAC argentino”, 7-8-16, “DAIA como agente de potencia supranacional”, 27-6-16).

La reciente participación de DAIA en la ceremonia de firma de la declaración “Argentina, mosaico de identidades”, se constituyó en otro acto que demuestra la intención de embaucar a la sociedad argentina. Sin que esté dispuesta a reconocerlo, en esta oportunidad DAIA demostró claramente que se proyecta a la sociedad argentina a través de dos fachadas totalmente

En un solemne acto en el Archivo General de la Memoria Argentina, representantes de distintas colectividades argentinas firmaron dicho documento destinado a organizar un trabajo conjunto. En esa oportunidad se leyó un mensaje de apoyo de Carlos Foradori, vicepresidente del Consejo de Derechos Humanos de ONU.

Según el documento, la DAIA se identifica y compromete actuar segun las siguientes declaraciones:

“Afirmamos nuestro compromiso de trabajo juntos en la promoción de derechos de los migrantes, refugiados, afrodescendientes y pueblo gitano”.

“Reafirmamos nuestro compromiso de trabajo en forma conjunta de cumplir con las metas que nos proponen……los pactos mundiales sobre migraciones”.

“Reafirmamos nuestro compromiso de colaborar con los procesos de recepción e integración de los distintos flujos migratorios”.

Siguiendo la visión de DAIA, y el hecho de su participación en el acto, no se podría pensar de otra manera más que aceptar que esta declaración es el calco de aquellos valores que identifican al pueblo judío y su expresión política máxima de estos días: el Estado de Israel. “Para la DAIA, Israel constituye una brújula”, afirmó en su tiempo su ex presidente Cohen Sabban (Iton Gadol, 11-3-18). En oportunidad del viaje a Israel que organizó DAIA para periodistas y referentes políticos nacionales y regionales, esta institución mencionó que el objetivo es “incorporar conceptos del pueblo judío, su pasado y presente, ligados a los valores que persigue la entidad” (Infobae, 7-3-18). El mismo Cohen Sabban, en otra oportunidad, llegó a afirmar que “Israel es un ejemplo mundial” (Agencia AJN, 27-11-17).

Documento “Argentina, Mosaico de Identidades”

Es aquí donde DAIA, la institución que se adjudica la representación política de los judíos en Argentina, esconde con mucha habilidad su segunda fachada, la cara oscura y vergonzosa del Estado Judío. Justamente la visión con que se relaciona Israel a la temática del documento al que se plegó DAIA es uno de los puntos que más contradice su cara expuesta.

El estado de Israel es uno de los pocos miembros de ONU que rechaza firmar el Pacto de Migraciones al que se hace referencia en el documento argentino. (La vanguardia, 20-11-18). No solo eso, en repetidas ocasiones el gobierno de Netanyahu declaró estar empeñado en llevar a la practica un plan de deportación forzosa de inmigrantes africanos a terceros países. Estos inmigrantes que ingresaron ilegalmente al país solicitan ser reconocidos como refugiados, pero las autoridades israelíes se niegan a aplicar el protocolo correspondiente internacionalmente reconocido. Parece que se olvidaron que no hace mucho tiempo, judíos buscaban refugio en el mundo.

Lo que más llama la atención es la serenidad que proyectaron los representantes de DAIA ante los compromisos del documento firmado por instancia de una institución internacional, con el saludo de su vicepresidente. Se trata del Consejo de Derechos Humanos de ONU que Netanyahu lo cataloga como “hipócrita, arbitrario y que respalda el terror” (Maariv, 18/5/18). ¿Por qué callaron y aplaudieron en el acto y no se expresaron con esas palabras? ¿Acaso Israel no es la brújula?

Si al presiente de DAIA se le ocurre mostrar ese documento a Netanyahu en su próxima visita a Israel, con seguridad será despedido de la oficina del primer ministro con una patada en el trasero y con gritos de “izquierdista antisemita, igual que todas las organizaciones de defensa de derechos humanos”.

DAIA comete un grave error si piensa que puede continuar con su doble fachada sermoneando a la sociedad argentina con valores “virtuales” que el judaísmo oficial de Jerusalén los abomina y pisotea.

Es probable que la mayoría de la colectividad judía argentina expuesta permanentemente a un lavado de cerebro por parte de la mayoría de los medios de difusión hispano parlantes no presta suficiente atención a esta conducta de DAIA. Los políticos lo saben, pero prefieren continuar el juego en silencio por interés. La sociedad argentina lo sabe y no esta dispuesta a silenciar. Que nadie se sorprenda de réplicas sorpresivas y muy incomodas.

Ojalá me equivoque.