Categoría: Israel

Fuene: Haaretz    (28-09-2018)

Military personnel stand beside a Russian S-300 long range surface-to-air missile system in Kubinka, Russia, August 21, 2018Un rayo de esperanza está surgiendo: alguien está poniendo límites a Israel. Por primera vez en años, otro estado le deja claro a Israel que existen restricciones a su poder, que no está bien que haga lo que quiera, que no está solo en el juego, que Estados Unidos no siempre puede cubrirlo. Y que hay un límite para el daño que puede hacer.

Israel necesitaba que alguien establezca estos límites como si necesitara oxígeno.

La arrogancia y la realidad geopolítica de los últimos años le permitieron desenfrenarse. Podría patrullar los cielos de Líbano como si fueran suyos; bombardear en el espacio aéreo de Siria como si fuera el espacio aéreo de Gaza; destruir Gaza periódicamente, someterla a un sitio sin fin y continuar, por supuesto, ocupando Cisjordania. De repente alguien se puso de pie y dijo: Deténgase allí mismo. Al menos en Siria, este es el final. Gracias, Madre Rusia, por poner límites a un niño que nadie ha restringido durante mucho tiempo.

La estupefacción israelí ante la respuesta rusa y la parálisis que la embargó solo mostraron cuánto necesitaba Israel de un adulto responsable para controlarla. ¿Se atreve alguien a impedir la libertad de movimiento de Israel en otro país? ¿Alguien le impide volar en un cielo que no es el suyo? ¿Hay alguien que evite bombardear todo lo que quiera? Durante décadas, Israel no se ha encontrado con un fenómeno tan extraño. El diario Israel Hayom informó, por supuesto, que el antisemitismo está creciendo en Rusia. Israel se está preparando para jugar la siguiente carta de víctima, pero su arrogancia ha desaparecido de repente.

En abril, la agencia Bloomberg News citó las amenazas del jefe retirado de Inteligencia Militar, Amos Yadlin, y de otros oficiales, de que si Rusia entregaba misiles antiaéreos S-300 a Siria, la fuerza aérea de Israel los bombardearía. Ahora la voz de la fanfarronada de Zion ha sido silenciada, al menos por el momento.

Todos los estados tienen derecho a contar con armas para la defensa contra los bombarderos jet, incluida Siria, y ningún estado tiene permitido prevenir eso por la fuerza. Esta verdad básica ya suena extraña para los oídos de Israel. La idea de que la soberanía de otros países carece de sentido, que siempre puede verse perturbada por la fuerza, y que la soberanía israelí sola es sagrada y suprema; que Israel puede mezclarse en los en el corazón de losasuntos de la región, incluso mediante la intervención militar -cuya verdadera extensión aún no se ha aclarado en la guerra en Siria- sin pagar un precio, en nombre de su seguridad real o imaginaria, que santifica cualquier cosa y todas las cosas, todo esto se ha topado de pronto con un "nyet" ruso. Oh, cómo necesitábamos ese “nyet”, para restaurar a Israel a sus dimensiones reales.

Llegó con excelente sincronización. Justo cuando hay un presidente en la Casa Blanca que dirige su política de Medio Oriente siguiendo las instrucciones de su patrocinador en Las Vegas y mentor en Balfour Street*; cuando Israel se siente en el séptimo cielo -con una embajada estadounidense en Jerusalén y sin UNRWA, pronto sin los palestinos- vino la luz roja intermitente de Moscú. Tal vez equilibrará, solo un poco, la intoxicación con el poder que ha invadido a Israel en los últimos años, tal vez comenzará a caer en la cuenta y recuperarse.

Si ese "nyet" ruso hubiera sobrevolado los cielos de Gaza, también se habría podido evitar tanta muerte y destrucción inútiles. Si una fuerza internacional se hubiera enfrentado a la ocupación israelí, habría terminado hace mucho tiempo. En cambio, tenemos a Donald Trump en Washington y las patéticas denuncias de la Unión Europea sobre los desalojos en Khan al-Ahmar**.

Traducción: Dardo Esterovich

Notas del traductor

*Se refiere a Sheldon Adelson, magnate del juego en Las Vegas y uno de los mayores contribuyentes al Partido Republicano.

* * Aldea beduina al este de Jerusalén en los territorios ocupados de Cisjordania, sujeta a demolición según fallo de la Suprema Corte del 5 de setiembre de este año que rechazó la apelación de sus habitantes. Estas comunidades ya sufrieron dos expulsiones anteriores: una de Tel Aran en el Negev  por el gobierno militar en el año 1950. De allí arrendaron tierras para vivienda y pastoreo y fueron desalojados por segunda vez para la construcción del asentamiento de   Kfar Adumim. Finalmente se establecieron de donde ahora enfrenta una nueva expulsión y destrucción de su aldea.