Categoría: Israel

Fuente: daniel.kupervaser.com    (11-11-2017)

El New York Times coronó a Netanyahu como el Rey de Israel. Ilana Dayan, la afamada periodista israelí de origen argentino, no se desvió de su sagrada misión profesional, pero en su camino exasperó a ese Rey y su esposa Sara.

Un año atrás, Dayan encontró una rendija periodística en la residencia de Netanyahu por donde pudo captar indicios de ciertas conductas que fortalecían la apreciación que se trata de una corte monárquica y no de un equipo que conduce una democracia. Mas aun, durante su visita en Argentina a principios de este año Dayan opinó que, desde su punto de vista, “Netanyahu llegó a creer que el estado es él”[1].

La difusión de sus hallazgos en un popular programa de televisión le valió una andanada de improperios y agresivas acusaciones que la oficina del Primer Ministro de Israel se encargó de publicar en un comunicado oficial. En una típica caza de brujas del gobierno de Netanyahu, la destacada periodista fue acusada de “extremista de izquierda” y de “querer derribar el gobierno”. Netanyahu afirmó que Dayan persiguió sistemáticamente a la derecha ignorando las transgresiones de la izquierda, y calificó el informe de “propaganda política transmitida contra el primer ministro y su esposa, totalmente compuesto de rumores calumniosos reciclados y mentiras viles”[2].

En su primer programa del ciclo de este esta temporada, Dayan retornó sobre el mismo tema, aunque en esta oportunidad se valió un testimonio periodístico que difícilmente se pueda argumentar que se trata de un “enemigo político de Netanyahu” o de “rumores calumniosos reciclados” del jet set de la alta sociedad israelí. Se trata de una entrevista grabada durante todo el último año con Jacob Weinroth, amigo personal de la familia Netanyahu, hombre de su confianza hasta lo más íntimo y su abogado defensor en todos sus litigios penales durante las dos décadas pasadas.

Se trata de un documento fascinante, esclarecedor, ilustrativo y muy convincente, especialmente por el lujo de detalles y la brillante capacidad de Weinroth de analizar situaciones, personas y conductas. Como lo menciona Dayan en la presentación, Weinroth fácilmente podría ser considerado como el abogado más buscado y exitoso para salvar magnates y políticos en acusaciones de corrupción.  Realmente abrieron una ventana en la residencia del Rey de Jerusalén.

Para Weinroth, Netanyahu vive permanentemente bajo la “influencia del síndrome del perseguido”. Piensa obsesivamente que “existe un plan de un golpe de estado con el objetivo de derrocarlo”. Periódicamente sufre “ataques de angustia” por lo que se lo llama a la residencia del Primer Ministro para “aplacarlo”. Como abogado tiene que adoptar “la función de medio psiquiatra”.

A Netanyahu generalmente lo logra calmar, pues “vive en un mundo lógico”. A los 5 días es probable que el pánico retorne. A Sara, no siempre logra apaciguar, pues “vive en un mundo espiritual y emocional. Esto es para un psicoanalista. Se necesitan pastillas, medicamentos y tratamiento”.

Con respecto a la personalidad de Netanyahu, el análisis de Weinroth viene básicamente a confirmar lo que públicamente ya se conoce, aunque para la mayoría de la sociedad israelí y el pueblo judío del mundo que lo apoya ciegamente le resulta muy difícil aceptar. “Bibi valora mucho la riqueza. Tiene una gran debilidad por los magnates y le gusta estar en su alrededor. No tiene la más mínima idea de valores básicos como, por ejemplo, el precio del pan o del yogurt. BASICAMENTE BIBI NO ES ISRAELI, ES ESTADOUNIDENSE”.

Estas palabras de Weinroth reafirman que todos aquellos que piensan que la consigna de Netanyahu de Israel como estado judío se propone materializar esos históricos ideales de un judaísmo equitativo y solidario tienen que tener claro que se convirtieron en marionetas del juego político en manos del Rey que le encanta el dinero y el hedonismo. Israel rápidamente se está convirtiendo en un ejemplo de un capitalismo extremo que enriquece a unos pocos y empobrece a la mayoría.

Weinroth critica abiertamente la actitud de la familia Netanyahu respecto de las posiciones que tomaron en los últimos juicios presentados por personal que trabajaba en la residencia oficial del Primer Ministro. Como se sabe el juzgado reconoció la conducta de Sara Netanyahu hacia algunos empleados como “trabajo abusivo”. Según el abogado defensor, estos problemas se podrían haber resuelto previamente, por ejemplo, por medio de un pago. Dando a entender cierta tendencia a la mezquindad, Weinrot mencionó que no quisieron pagar. “Se dejan llevar por los instintos. Le saltan los fusibles” recalcó.

Las reflexiones de Weinroth como resumen de su larga carrera defendiendo básicamente magnates y políticos acusados de corrupción no son más que una enorme sirena que ulula a todo volumen anunciando una próxima tragedia. En pocas palabras, la carrera de todo político profesional israelí parece desarrollarse en una sola ruta por la cual transitan todos ellos. De un fuerte idealismo llegan al momento en que el poder en sus manos los convence de su omnipotencia. Ellos perciben claramente que el poder y la fuerza se encuentran en las manos de aquellos que disponen de riqueza. En ese momento se olvidan que son personas y nada los puede detener. Hasta que repentinamente caen. “La riqueza controla el estado”, “la cercanía de los políticos a la riqueza no es casual” nos alerta Weinroth.

Que no quepa la menor duda. En una sociedad dócil como la israelí, y un pueblo sumiso como el judío el grito de Weinroth pasará rápidamente a la historia sin dejar rastro alguno.

Ojalá me equivoque.

[1] “Netanyahu llegó a creer que el estado es él”, Radio Jai, 11-1-17

[2] “Netanyahu acusó a la periodista Ilana Dayán de “querer derribar el gobierno”, Aurora, 8-11-16