Categoría: Israel

Fuente: Haaretz     (28-10-2017)

Lord Balfour and his famous declaration of November 2, 1917.Nunca hubo nada parecido: un imperio que prometía una tierra que aún no había conquistado a un pueblo que no vivía allí, sin preguntarles a sus habitantes. No hay otra forma de describir la increíble temeridad colonialista que se desprende de cada letra de la Declaración Balfour, que marca ahora su centenario.

Los primeros ministros de Israel y Gran Bretaña celebrarán un gran logro sionista esta semana. Ahora ha llegado también el momento de un examen de conciencia.

La celebración ha terminado. Hemos llegado a cien años de colonialismo a expensas de otra gente -primero británico y luego, inspirado en él, israelí- y eso es un desastre sin fin.

La Declaración de Balfour podría haber sido un documento justo si hubiera prometido el mismo trato tanto a las personas que soñaban con la tierra como a las personas que allí habitaban. Pero Gran Bretaña prefería a los soñadores, casi ninguno de los cuales vivía en el país, por sobre sus habitantes que habían vivido allí durante cientos de años y que eran su mayoría absoluta, y prefirió no darles ningún derecho nacional.

Imagine un poder que hoy prometa convertir a Israel en el hogar nacional de los árabes israelíes y pidiendo que para la mayoría judía sean suficientes "derechos civiles y religiosos". Eso fue lo que sucedió entonces, pero de una manera aún más discriminatoria: los judíos eran en esa época una minoría más pequeña (menos de una décima parte) que lo son hoy en día los árabes israelíes

De esa manera, Gran Bretaña sembró las semillas de la calamidad cuyos frutos venenosos ambos pueblos están comiendo hasta el día de hoy. Esto no es motivo de celebración; más bien, en el centenario de la declaración, es un llamado a reparar la injusticia que nunca fue reconocida, ni por Gran Bretaña ni, por supuesto, por Israel.

No solo nació el Estado de Israel como resultado de la declaración, también lo fue la política hacia "las comunidades no judías", como se afirma en la carta de Lord Arthur James Balfour a Lord Lionel Walter Rothschild. La discriminación contra los árabes de Israel y la ocupación de los palestinos son la continuación directa de la carta. El colonialismo británico preparó el camino para el colonialismo israelí, incluso si no tenía la intención de que continuara durante 100 años o más.

Israel en 2017 también se compromete a otorgar "derechos civiles y religiosos" a los palestinos. Pero ellos no tienen un hogar nacional. Balfour fue el primero en prometerlo.

Claro, Gran Bretaña difundió estas promesas en esos años, los años de la Primera Guerra Mundial, promesas contradictorias incluso para los árabes, pero solo las cumplió para los judíos. Como Shlomo Avineri escribió en la edición hebrea de Haaretz el viernes sobre el contexto y las implicaciones de la Declaración Balfour, su objetivo principal era minimizar la oposición de los judíos estadounidenses a la participación de los EE. UU. en la guerra.

Cualquiera haya sido el motivo, siguiendo a la Declaración de Balfour, más judíos inmigraron a este país. Inmediatamente después de su llegada actuaron como señores supremos, y hasta el día de hoy no han cambiado su actitud hacia los habitantes no judíos. Balfour les dejó hacer esto. No es casualidad que un pequeño grupo de judíos sefarditas que vivían en Palestina se opusieran a Balfour y buscaran la igualdad con los árabes, como escribió Ofer Aderet en Haaretz el viernes.

Y no por casualidad fueron silenciados. Balfour permitió que la minoría judía se hiciera cargo del país, ignorando cruelmente los derechos nacionales de otra gente que había vivido en la tierra por generaciones. Exactamente 50 años después de la Declaración de Balfour, Israel conquistó Cisjordania y Gaza. Los invadió con los mismos pies colonialistas y continúa su ocupación e ignorando los derechos de los habitantes.

Si Balfour estuviera vivo hoy, se sentiría cómodo en el partido Habayit Hayehudi*. Al igual que el miembro de la Knesset Bezalel Smotrich, Balfour también pensó que los judíos tienen derechos en este país y que los palestinos no los tienen y nunca los tendrán. Al igual que sus sucesores de la derecha israelí, Balfour nunca ocultó esto. En su discurso ante el Parlamento británico en 1922, lo dijo directamente. En el centenario de la Declaración Balfour, la derecha nacionalista debe inclinar la cabeza en acción de gracias a la persona que originó la superioridad judía en este país, Lord Balfour. Los palestinos y los judíos que buscan justicia deben llorar. Si él no hubiera formulado su declaración como lo hizo, tal vez este país sería diferente y más justo.

*Partido político israelí cuyo referente Naftali Bennett integra la coalición gobernate como Ministro de Cultura. Se oponen a la creación de un estado palestino.

Traduccción: Dardo Esterovich