Categoría: Israel

Fuente: Haaretz    (15-10-2017)


U.S. Ambassador to the UN Nikki Haley (L) and U.S. President Donald Trump participate in a session on reforming the United Nations at UN Headquarters in New York, U.S., September 18, 2017. REUTERS/Kevin Lamarque¿Cómo nos cayó toda esta bondad? ¿Qué hicimos para merecerlo? Al igual que un regalo por las fiestas, los regalos de Estados Unidos cayeron sobre nosotros, uno tras otro, primero la decisión estadounidense de abandonar la UNESCO, y luego el discurso sobre Irán.

Israel respondió como siempre con un estallido de alegría. No solo el primer ministro Benjamin Netanyahu, a quien la derecha atribuyó los éxitos.

Avi Gabbay, presidente de la Unión Sionista, rápidamente realizó un acto digno de Yair Lapid y publicó una declaración de apoyo a la decisión de Estados Unidos sobre la UNESCO; Tzipi Livni, del mismo partido, se unió y juntos demostraron que en estos días no hay oposición en Israel.

Incluso ignoraron el hecho de que ha pasado mucho tiempo desde que se estableció una trampa de miel tan peligrosa para Israel. Ha pasado mucho tiempo desde que fue tan embarazoso estar bajo el patrocinio de alguien como Donald Trump y disfrutar de sus favores en el único país del mundo en el que se lo tiene en estima.

También es embarazosa la idea de que Estados Unidos está a punto de renunciar a una importante agencia internacional solamente por causa de Israel, un paso que Israel no hubiese tomado por ninguno de sus aliados, ni Gran Bretaña, ni Alemania, ni Japón, ni Corea del Sur, si éstos hubieran encontrado en una situación similar. Y no es menos embarazoso que bajo la influencia de Israel, el acuerdo con Irán, el logro internacional estadounidense más importante en los últimos años, pueda colapsar. Qué fuente de orgullo, Netanyahu y Trump juntos contra el mundo entero.

La UNESCO ha sido muy crítica con Israel, como todas las agencias internacionales. Pero en la mayoría de los casos, sus críticas fueron relevantes y apropiadas. Jerusalén oriental es un territorio ocupado, como Hebrón, no importa cuán fuerte grite Israel. La libertad de culto en Jerusalén ha sido pisoteada por Israel. Trate de ponerse en el lugar de un gazatí (o un joven hebronita), que quiera ir a la mezquita de Al Aqsa.

En un caso, la UNESCO se equivocó seriamente, cuando ignoró la conexión judía con el Muro de los Lamentos. Debería haber sido reprendida por eso. Pero con el paso de los años ha reconocido seis sitios en Israel como Patrimonio de la Humanidad, un reconocimiento que trajo honor y quizás también a turistas. Incluso hay una plaza pública en Haifa que lleva el nombre de la UNESCO.

Israel fue expulsado una vez de la UNESCO debido a excavaciones en el Monte del Templo, y reintegrado luego, solo después de la presión de los Estados Unidos. No fue bueno para Israel estar aislada y expulsada. Ahora, siguiendo a los Estados Unidos, Israel podría verse aislado por su propia voluntad.

No hay una gran amistad hacia Israel por este movimiento, que obviamente fue liderado por la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, otra grotesca ruidosa de la escuela Trump, que asfixia a Israel con su ciega y arrogante simpatía que perjudica al país. ¿Y qué vendrá? Los Estados Unidos abandonarán la UNESCO y lo seguirá Israel. Los Estados Unidos de Trump y el Israel de Netanyahu juntos en una estrecha relación. Y próximamente, tal vez una salida conjunta de las Naciones Unidas. Ésta también, ha sido crítica con Israel.

La decisión vergonzosa de abandonar la UNESCO se hizo al mismo tiempo que la agencia elegía a su nueva directora general, Audrey Azoulay. La ex ministro de Cultura de Francia, es la hija de André Azoulay, asesor del rey de Marruecos, un estadista muy impresionante y noble, un judío marroquí que luchó toda su vida por una paz justa en Medio Oriente, un verdadero amigo de Israel. Él está diez veces más preocupado por el destino de Israel que Trump y Haley juntos. Podemos suponer que la nueva directora general de la UNESCO ha absorbido los valores de su padre. Ahora ella encabezará la agencia sin Estados Unidos e Israel, que se están aislando en pedazos.

Si el regalo de la UNESCO de Trump es de naturaleza más simbólica, su decisión de derribar el acuerdo con Irán podría resultar un verdadero peligro. Trump decidió empujar a Irán hacia una bomba nuclear e Israel lo animó.

El mundo entero apoya el acuerdo, excepto Estados Unidos e Israel, a pesar de que la mayoría de sus expertos en defensa también lo apoyan. El resultado, una vez más: Estados Unidos e Israel contra todo el mundo. De este club, es mejor no ser miembro. A estos regalos, es mejor decir: no, gracias. Y en cuanto a tales amigos: gracias, pero ya tenemos suficientes enemigos.

Traducción: Dardo Esterovich