Categoría: Israel

Fuente: Haaretz     (30-03-2017)   

Prime Minister Benjamin Netanyahu and Sports and Culture Minister Miri Regev are seen next to a photograph of former Israeli president Shimon Peres. September 28, 2016.  La petición de la ministro de Cultura, Miri Regev, de que los nombres de los guionistas, directores, productores y funcionarios que aprobaron o rechazaron la serie documental "Megiddo" -sobre palestinos en prisiones israelíes por delitos de seguridad- están perfectamente sincronizados con el modus operandi del gobierno derechista.

El primer ministro Benjamin Netanyahu, sus ministros y sus partidarios en las instituciones gobernantes y las redes sociales están buscando sin descanso a los "izquierdistas", denunciándolos en listas negras y restringiendo su libertad de expresión y protesta.

He aquí algunos ejemplos de las últimas semanas. El primer ministro y sus portavoces en la política y los medios de comunicación retratan a los directores de la Corporación de Radiodifusión Pública y a sus periodistas como "con opiniones izquierdistas" y piden que se cierre la Corporación; El ministro Gilad Erdan pide la creación de un banco de datos de israelíes que apoyan el boicot en los asentamientos, como consecuencia de la ley que prohíbe la entrada de partidarios de boicots extranjeros a Israel; El Ministerio de Asuntos Estratégicos, que dirige Erdan, está vigilando a los críticos del gobierno en las redes sociales.

El ministro de Educación, Naftali Bennett, planea establecer un departamento de inteligencia en su ministerio; Su ministerio emite advertencias a los directores de escuelas que invitaron a los activistas de Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio) a sus escuelas; La lotería estatal Mifal Hapayis, encabezada por la figura del Likud Uzi Dayan, bloquea el evento Breaking the Silence en Kiryat Ono, en un auditorio que ya había acogido una reunión del partido gobernante; El Ministerio de Cultura retiene fondos del Teatro Al-Midan con excusas poco transparentes.

¿De qué tienen miedo? De cara a los hechos, no tienen ninguna razón de tener miedo. El gobierno de derecha parece seguro. La oposición está cooperando con el gobierno en el retraso de la solución de dos Estados y pocos creen en su viabilidad.
La administración de Donald Trump se jacta de defender a Israel en la ONU y se abstiene de criticar públicamente su política. Europa está ocupada con problemas internos. La amenaza militar a Israel es más débil que nunca. La alta tecnología israelí está prosperando y las exportaciones de armas están en auge. Incluso Nicaragua ha reanudado sus relaciones con Israel.

Y sin embargo, el gobierno le teme a un puñado de activistas y organizaciones que luchan contra la ocupación y exponen sus iniquidades a pesar de la indiferencia del público. La izquierda israelí ha desaparecido en los centros de votación y en el Knesset. Pero el "hombre fuerte" Netanyahu y sus compañeros la describen como un poderoso monstruo. Es difícil creer que el primer ministro y los ministros de educación, cultura, seguridad pública y diplomacia pública teman perder poder frente a B'Tselem.

Parecen tener más miedo de su propia imagen en el espejo, de los líderes de un estado que se llama democrático y practica el apartheid. Es difícil para ellos aceptar la responsabilidad de sus actos inmorales más allá de la Línea Verde y esperan que rompiendo el espejo y silenciando la crítica hará desaparecer la fealdad.

El estrés que exhiben demuestra que no están realmente seguros de su histórica victoria sobre la "izquierda" y temen que exponer los errores de la ocupación conduzca a que sean expulsados del poder. Su miedo contiene una gran esperanza de cambio.

Traducción: Dardo Esterovich