Categoría: Israel
Fuente: Haaretz  (13-08-09)
       
{mosimage}Con gran pesar y profunda consternación, declaramos por este medio el fallecimiento de la última esperanza. Quizás los rumores de su defunción son muy exagerados, parafraseando la famosa cita de Mark Twain, pero los temores están siendo confirmados día tras día. Obama no está cumpliendo con las políticas por él formuladas. Compartir un vaso de cerveza con un polizonte racista y una palmadita en la espalda de Hugo Chávez no era lo que esperábamos; negociaciones sistemáticas para detener los asentamientos tampoco era  lo que preveíamos. Solo que a más de seis meses luego que el más prometedor de todos los presidentes iniciara su cadencia, quizás a la esperanza le haya quedado un último resuello, pero está en su lecho de muerte.

Asumió su cargo con mucho alboroto. El discurso del  Cairo encendió a medio mundo. Haciendo que los asentamientos fueran la máxima prioridad motivó la esperanza que, finalmente, un estadista incorporado a la Casa Blanca comprendiera que la raíz de todo el mal  es la ocupación, y que la raíz del mal de la ocupación son los asentamientos. Desde el Cairo, pareció posible que tuviera éxito. El cielo constituía el límite.


Desde entonces la administración cayó en la trampa tendida por Israel y no está mostrando señales de recuperación. Una interrupción a los asentamientos, algo que debería sobrentender un primer ministro que habla con tanto énfasis acerca de dos estados- un tema secundario en el que Israel ya está comprometido con la hoja de ruta y que repentinamente lo ha transformado en un tema central. El enviado especial George Mitchell está perdiendo su tiempo y prestigio con un nimio regateo. ¿Una interrupción de medio año  o un año? ¿Y que pasa con las 2.500 unidades de departamentos que ya se están construyendo? ¿Y que pasa con las de crecimiento natural? ¿Y los jardines de infantes?

Quizás acepten llegar a aun acuerdo de nueve meses, no incluyendo el crecimiento natural pero si permitiendo la terminación de los departamentos que ya están en construcción. Un espléndido logro.
Jerusalén ha impuesto su voluntad sobre Washington. Una vez más estamos en el punto de partida, enfrentando nimiedades de donde resulta imposible realizar el gran salto  que supere la gran separación.

Esperábamos más de Obama. Menachem Begin prometió menos, e hizo la paz  en el mismo intervalo de tiempo, luego que asumiera su cargo. Cuando el tema principal es desmantelar los asentamientos, el pujante impulso que sobrevino con la llegada de Obama se está esfumando. En lugar de eso, estamos remando en aguas poco profundas. Mitchell, “Schmitchel”. ¿Que es lo que hay ciertamente de esto para la paz? El primer ministro Netanyahu se reunirá nuevamente con él en Londres a fines de mes. Una “fórmula mágica” para la interrupción de los asentamientos podría ser allí hallada. Pero el empuje se ha diluido.

Sin embargo, no es esto lo que está ocurriendo en Israel. Aquí la gente rápidamente detectó que no hay nada que temer de Obama y las trabas fueron cortadas. El ministro de Defensa Ehud Barak fue rápido en declarar que no hay interlocutor palestino, aún después que la conferencia del Fatah eligiera al liderazgo más moderado que jamás se haya instrumentado en Palestina. Después, en un flagrante acto de provocación, trajo un rollo de la Torá al centro del barrio musulmán en la Ciudad Vieja de Jerusalén, a plena vista de las cámaras de televisión, de manera que en los EE.UU. puedan observar quien es el que manda aquí.

El vice primer ministro Eli Yishai y el presidente de la Knesset Reuven Rivlin, otros dos políticos que olfatean la debilidad americana, fueron rápidos en declarar durante una visita a Ma´aleh Adumim que Israel no detendrá ninguna construcción. Al diablo con Obama. Los colonos continúan su mudanza a más casas en Jerusalén Oriental. Netanyahu está silencioso y los israelíes sienten que el “peligro” ha pasado. A Israel le está nuevamente permitido hacer lo que le plazca. El arrendador se ha vuelto loco nuevamente.  Excepto que el arrendador se haya vuelto demente porqué el verdadero amo esté mostrando señales de debilidad, señales de repliegue, señales de estar perdiendo interés en lo que ocurre en la región y que  pone mayor peligrosidad a la paz mundial.

Nada queda de los discursos en el Cairo y en la Universidad de Bar- llan. Obama está silencioso e Yishai habla. Incluso los “amigos de Israel” en  Washington, amigos de la ocupación, están nuevamente levantando   sus cabezas.
Una fuente cercana al círculo íntimo de Obama lo compara esta semana con una persona que infla cada día una cantidad de globos con la esperanza que alguno de ellos se elevará. Él alcanzará su objetivo, afirma. La fuente lo ha comparado con Shimon Peres, una analogía que debería ofender a Obama. Este ensayo del presidente de los Estados Unidos de colocar globos en nuestro camino ya ha sido cancelado. Uno puede, por supuesto, esperar por el próximo globo, el plan de paz de Obama, pero el tiempo se está agotando. E Israel no está sentado con los brazos cruzados.

La meticulosa Jerusalén ha detectado una falta de determinación  en los norteamericanos y ha retornado a sus maléficos procedimientos y excusas. “No hay interlocutor,”  “Abu Mazen es débil,” “Hamas es fuerte.” Y hay exigencias a que se reconozca un estado judío y el derecho de sobrevolar Arabia Saudita- cualquier cosa para no hacer nada.
Una América que no presione a Israel es una América que no conseguirá la paz. Ciertamente, uno no puede esperar que el presidente de los EE.UU. desee lograr la paz más que los palestinos e israelíes, pero él es el mayor responsable del mundo, su gran esperanza. Aquellos de los que estamos viviendo aquí, Sr. Presidente, vemos que nos estamos hundiendo en un espantoso fango, en “tiempo de descuento.”

Traducción: Israel Laubstein