Categoría: Israel


Fuente: Haaretz  (27-07-09)

   
{mosimage}Ahora que las partes en el conflicto Israelí-Palestino han reconocido la realidad y aceptado la idea de dos estados para dos pueblos, la administración Obama tiene la obligación de alumbrar el camino para los dos rivales, cada uno de los cuales está convencido que la pelota está en el otro lado de la cancha.

 El presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas, que exige que las negociaciones continúen desde la posición donde fueron interrumpidas, teme que el primer ministro Benjamín Netanyahu quiere hacerle recorrer una “Vía Dolorosa” que comienza con el mapa de “intereses vitales” redactado por Netanyahu hace 20 años, de acuerdo con el cual los palestinos retendrían el 40 por ciento de la Margen Occidental. Netanyahu, por su parte, se ha negado a reiniciar las negociaciones desde un sitio que ya ha cruzado su “línea roja”.



Una propuesta americana que ofrezca claros parámetros para todos los temas en cuestión podría reducir las brechas y traer a las dos partes a efectivas negociaciones, a ser sustentados por procesos existentes y futuros.

A fin de hacer un uso apropiado de los dos años que el presidente de los EE.UU. Barack Obama ha asignado al proceso, debemos comenzar con intensas negociaciones sobre una propuesta cuyos puntos principales es llevar a cabo un intercambio de hasta el 4,5 por ciento del territorio en una proporción 1:1 que posibilite al 80 por ciento de los colonos permanecer bajo la soberanía israelí, transferir los vecindarios árabes de Jerusalén Oriental a la soberanía palestina y la creación de un régimen especial en el Valle Sagrado (Holy Basin)*. Sobre el tema de los refugiados habrá discusión de opciones incluyendo opciones de compensación, regresarlos al Estado Palestino,  que permanezcan en sus actuales lugares de residencia o ser absorbidos en un tercer país. El estado palestino será desmilitarizado, sin ejército o armas pesadas, y tendrá fuerzas de seguridad destinadas a combatir el terror.
Las negociaciones deberían ser acompañadas por cuatro procesos paralelos: una gradual continuación de la construcción del estado palestino según el modelo del “Plan Jenin” con énfasis en la formación de fuerzas de seguridad con probada capacidad de hacer respetar la ley y el orden, la evacuación de puestos de avanzada ilegales, reducir la construcción israelí en los asentamientos, la eliminación de puestos de control y la implementación de ratificados proyectos económicos palestinos; pasos hacia la “normalización” por parte de los países árabes respecto de Israel, sujeta al progreso de las negociaciones, mantenimiento y fortalecimiento del cese del fuego en Gaza, completar mientras tanto la negociación del regreso del soldado cautivo Gilad Shalit y la imposición de una eficiente supervisión por la AP y los organismos internacionales de los cruces de fronteras.
Estos procesos están destinados a crear las condiciones y la atmósfera necesaria para llevar a cabo negociaciones exitosas, así como reducir la sensible duración entre la firma del  acuerdo y su implementación. La implementación naturalmente dependerá de factores objetivos y subjetivos. El primer factor incluye el tiempo necesario para delinear la nueva frontera, desplegando las Fuerzas de Defensa de Israel, construyendo el corredor entre Gaza y la Margen Occidental, preparando la evacuación de algunos de  los colonos y el establecimiento de dos ciudades capital en el área de Jerusalén, y más.

Los factores subjetivos están destinados a eliminar temores compartidos por ambas partes de una implementación parcial que perjudicaría sus intereses. Israel no transferirá territorio a Gaza en el contexto de un intercambio territorial ni abrirá el corredor entre Gaza y la Margen Occidental antes que haya un control palestino total sobre ambas partes del estado; además, no transferirá la supervisión en los cruces internacionales o se retirará del Valle del Jordán antes que se depleguen allí las fuerzas internacionales. Por otra parte, la agencia de la UN de Ayuda y Trabajo (UNWRA) (UN Relief and Works Agency) no interrumpirá su cuidado de los refugiados antes que un mecanismo internacional, que se ocupe de sus necesidades, sea establecido.

A pesar de la complejidad de los problemas, la falta de confianza entre las partes y la dependencia de factores regionales tales como Irán y Siria- el Cuarteto (la UN, la Unión Europea, la Federación Rusa y los Estados Unidos) tienen una obligación de “elaborar” con antelación condiciones apropiadas para la próxima conferencia en Moscú que es probable que sirva como un significativo hito en promover el proceso.

*Valle Sagrado ( Holy Basin), este término se refiere al área del Monte del Templo, el Monte de los Olivos, el Monte Sión y una variedad de sitios sagrados cristianos que el ex presidente Bill Clinton recomendó que sea administrado por un “régimen especial.”

 Traducción: Israel Laubstein