Categoría: Internacionales

Fuente: Agenncia Paco Urondo     (9-10-2018)

Gabriel Fernández, director de la Señal Medios, dialogó con AGENCIA PACO URONDO y reflexionó sobre las recientes elecciones en Brasil en las cuales el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro ganó con el 46% de votos, seguido por el candidato del PT, Fernando Haddad. "El perfil que ofrece el Partido de los Trabajadores en lugar de abrevar en una campaña corta, contundente y abarcativa del quiebre horizontal que existe en la sociedad brasileña, se deja llevar por el cambio de agenda que impone Bolsonaro que los obliga a discutir derechos cívicos", señaló el periodista del campo popular.

Agencia Paco Urondo: A través de una publicación en las redes sociales usted esbozó una lectura sobre la situación electoral en Brasil y cuestionó el perfil “progresista” con el cual se combatió la figura de Bolsonaro por parte de la campaña del PT. ¿Podría desarrollar la idea?

Gabriel Fernández: Antes que nada, aclarar que el eje es ostensiblemente el golpe institucional y la prisión de Lula. El expresidente midió en la encuestas de manera apreciable. Esto le permitía encabezar las preferencias de votos. Hay una memoria colectiva en Brasil de lo que realizó al frente del Gobierno. De base hay una irregularidad que depende del esquema del Poder que asaltó el Gobierno brasileño. Una vez que se define participar en la campaña electoral, el perfil que ofrece el Partido de los Trabajadores, en lugar de abrevar en  una campaña corta, contundente y abarcativa del quiebre horizontal que existe en la sociedad brasileña, se deja llevar por el cambio de agenda que impone Bolsonaro que los obliga a discutir derechos cívicos. Los obliga a realizar un corte vertical en la sociedad. Porque las opiniones sobre los derechos sexuales, las costumbres personales y los derechos de las minorías atraviesan los distintos sectores en vez de unificarlos, como hace la cuestión social. A muchos votantes petistas en el interior de Brasil los obligó a discutir sobre problemas que nunca se había cuestionado, como si una persona puede cambiar de sexo o no. El PT debería haber levantado las banderas de sus grandes logros al frente del Estado y la posibilidad de reponerlos. Para que exista trabajo para todos, una economía dinámica y un mercado interno ampliado.

APU: Ahora bien, considerando la magnitud de la revolución feminista en la región y en el mundo, siendo muestra de esto en Brasil la multitudinaria marcha de mujeres en contra de la misoginia de Bolsonaro, pensar que el eje de la campaña no esté atravesado por el rol del feminismo como un actor central parece una idea difícil...

GF: Era necesario no ponerlo como un actor central. Y poner como actor central a la clase trabajadora. Al pueblo en general e incluir a las mujeres dentro de ese planteo. El ideograma de la campaña de Lula había sido la CUD, los obreros metalúrgicos, y el pueblo desposeído. El ideograma de esta campaña fue la protesta de las mujeres, con todo lo que implica en términos de expresión cosmopolita o citadina. Que no incluía a los sectores religiosos de bases que tienen una profunda tradición cristiana y sienten una distancia cultural muy grande con esas personas. No se tratar de dejar de lado la lucha de las mujeres sino de integrarla, pero ponerla atrás del tema de la justicia social.

APU: ¿Usted cree que el trayecto final de la campaña, que fue en contra de Bolsonaro con el #ElleNao y no a favor de Haddad, tuvo un efecto nocivo en términos de levantar al ultraderechista?

GF: En cierto modo sí. Porque lo pusieron en el centro de la escena. Discutieron los temas que Bolsonaro quería discutir. Las críticas estaban dirigidas en contra de Bolsonaro. En vez de revindicar la gestión de PT y proponer una salida para adelante.

APU ¿Qué dificultades despierta la pregunta por la unidad opositora en Brasil?

GF: El candidato Ciro Gómez del Partido Laborista está escandalizado por la victoria en primera vuelta de Bolsonaro y el PT también lo está. Ahora bien, si están tan escandalizados hubiese sido bueno que hayan trabajado un poco más por la unidad. Si uno ve las ideas programáticas de los dos espacios (confiando en que lo proponen es cierto) las iniciativas de Gómez en materia de generación de trabajo, generación de trabajo juvenil e incorporación de minorías en el mercado laboral son coincidentes con diversas propuestas históricas del PT. Si se hace el esfuerzo se puede llegar a la unidad.

APU: ¿Piensa que el peronismo como oposición en la Argentina puede extraer lecciones sobre la derrota del PT en Brasil?

GF: En principio trazar una agenda relacionada al mercado interno, a la justicia social, al poder adquisitivo y elementos directos de la vida cotidiana que fueron afectados por el macrismo y que el peronismo durante los gobiernos del Néstor y Cristina Kirchner resolvió. Algunos de manera incompleta, pero los resolvió. No deben permitir que le cambien el eje, no puede ser que en la campaña electoral del año que viene estemos discutiendo sobre derechos de las minorías. Esto no quiere decir que estos derechos no deban ser integrados, pero deben trabajarse en términos de medianos plazos en las escuelas, con campañas comunicacionales y no sometidos a una elección a la cual se obliga a discernir entre temas muy variados según la formación de cada persona.

APU ¿Cómo ve el rol de CFK en este armado?

GF: Quien quiera construir sin la principal candidata del peronismo, Cristina Fernández de Kirchner, está equivocado.

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