Categoría: Internacionales

Fuente: Sputnik Mundo    (27-04-2018)

Reunión entre el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-inA EEUU le fascina el formato bilateral en donde puede imponer su voluntad a los países con los que ‘negocia’, por lo que a Trump no le ha de complacer para nada tener que triangular con el presidente surcoreano, quien tendrá la doble función de ser el mediador entre Pyongyang y EEUU y diluir el embriagante vino bélico del mandatario estadunidense.

El líder surcoreano, Moon-Jae-in, recibió a su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, en la línea de demarcación militar dentro del villorrio de Panmunjom, que divide a las dos Coreas.

El mandatario norcoreano cuenta entre su delegación con su carismática hermana Kim Yo-jong, quien lubricó el acercamiento durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, en los que participaron las dos Coreas con un equipo conjunto. Después de 65 años, esta será la tercera vez que las dos Coreas se sientan a negociar.

Según el portal South China Morning Post, el “lugar en el que se hacían las pruebas nucleares de Corea del Norte colapsó”, algo que “pudiera ser la razón por la que Kim Jong-un ha suspendido las pruebas”. Se calcula que Pyongyang dispone de entre 20 y 60 bombas nucleares.

El presidente surcoreano, cuya popularidad ha escalado hasta el 67,8% debido a su pacifismo, favorece una estrategia de “acción por acción”, en la que “cada vez que Corea del Norte dé un paso para desmantelar su arsenal nuclear, se recompensará el movimiento con beneficios económicos y garantías a su seguridad”, según David Sanger y Choe Sang-Hun, del New York Times.

Los dos reporteros del NYT citan a funcionarios de Corea del Sur, quienes indican que “todo el proceso podría tomar alrededor de dos años”. Kim Jong-un ha avalado “los sincrónicos pasos, en fases”, que lleven a la “desnuclearización”.

A Trump le ha de ser muy molesto que el presidente Moon tenga tanta iniciativa y se adelante a las jugadas perentorias de EEUU. El equipo de Seguridad Nacional de Trump insiste en un “desmantelamiento substancial, en el que Corea del Norte “deseche todo su programa de armas antes de levantar las sanciones”, lo cual “puede ser completado rápidamente en hasta seis meses”.

¿Qué habrán acordado el mandatario de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el hoy secretario de Estado y exdirector de la CIA, Mike Pompeo, en su visita secreta a Pyongyang?

No fue gratuito que el mismo día de la histórica cumbre peninsular, EEUU haya revelado las fotos del encuentro entre Kim Jong-un y Mike Pompeo, que ha sido eclipsado por el encuentro histórico entre los dos mandatarios de la península.

Siete días antes de la histórica cumbre peninsular, Cheng Xiaohe, investigador del Instituto Pangoal de China y profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Renmin, reveló en el portal chino Global Times que el Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, en su séptimo Comité Central, “había asombrado al mundo de tres maneras”:

1. El mandatario norcoreano, Kim Jong-un, dio el discurso principal en el que echó a andar la “campaña de propaganda para informar a su población de que era hora de repensar su estatus nuclear”, después de haber hecho enormes sacrificios.

2. El Congreso del Partido de los Trabajadores adoptó la importante resolución de sustituir la célebre ideología de la ‘línea Byungjin’ —consistente en el fortalecimiento simultáneo de una fuerza nuclear con el progreso económico— por la nueva estrategia de ‘primero la economía’.

3. El partido adoptó de forma unilateral la medida de “suspender las pruebas nucleares y de misiles a partir del 21 de abril —6 días antes de la cumbre histórica—, además de cerrar las instalaciones nucleares de Punggye-ri, donde fueron conducidas seis pruebas nucleares”. Aquí, a diferencia del plan propuesto por China de ‘congelamiento simultáneo’, en el que las medidas debían ser recíprocas y simultáneas, Corea del Norte abandonó su demanda sobre el cese de los ejercicios militares conjuntos de EEUU y Corea del Sur.

No es menor el supuesto abandono de la ‘línea Byungjin’ —desarrollo paralelo, en español—, ya que los propagandistas megahalcones del portal japonés The Diplomat, como el capitán de Marina de EEUU Daniel P. Grant, la considera “central” en lo referente a la estrategia militar de Pyongyang, que estaba dispuesta a aceptar cualquier asfixiante sanción económica de EEUU con tal de proseguir con su programa nuclear.

John Pike, del portal militarista de EEUU GlobalSecurity.org, aduce que la ‘línea Byungjin’ se corresponde con el “reforzamiento del abordaje militar sobre los asuntos domésticos y foráneos o ‘songun’

El académico Cheng Xiaohe vaticina avances “fructíferos” de la cumbre peninsular en 4 rubros:

1. Permitir de nuevo las reuniones familiares de las dos Coreas y la promoción del programa turístico en el monte Kumgang, así como una “nueva cooperación económica”, en particular en el complejo industrial de Kaesong. Por lo pronto, dos días antes de la cumbre, Corea del Sur cesó su campaña de propaganda desde sus megáfonos cerca de la zona desmilitarizada y quizá “pueda retirar algunas sanciones unilaterales” de hace 8 años como consecuencia del hundimiento del barco surcoreano Cheonan.

2. Ambas Coreas expresarán su voluntad de desnuclearizar la península, así como su deseo de reunificación.

3. Se fijará el “establecimiento de un mecanismo permanente de paz en la península coreana” con el fin de “sustituir el armisticio de 1953 —de hace 65 años— con un tratado de paz que incluya la plena participación de China y EEUU”. A mi juicio, es un grave error no incluir a Rusia, que tiene 18 kilómetros de frontera con Corea del Norte y que le daría mayor realce y garantía al tratado de paz con las tres superpotencias mundiales.

4. El éxito de la cumbre histórica ayudará a lubricar la próxima cumbre prevista entre Trump y el mandatario Kim Jong-un.

Corea del Norte supera a la del Sur en el ámbito nuclear y balístico, pero desde el punto de vista geoeconómico, Seúl es un fenómeno y pertenece al ‘club del billón de dólares’ de las economías mundiales.

Hoy, Corea del Sur es la quinceava economía global, pese a su pequeño tamaño, con poco más de US$2 billones de PIB, está por encima de Arabia Saudita, España y Canadá —respectivamente en el puesto 16, 17 y 18—.

El PIB de Corea del Norte es dramático en comparación con el del Sur: solo US$40,000 millones —50 veces menor al de Seúl—.

La brecha económica entre el Sur —casi 100.000 kilómetros cuadrados y una población de casi 51 millones de personas— frente al Norte — poco más de 120.000 kilómetros cuadrados y una población de 25 millones (más juvenil que la sureña), es descomunal.

Según datos del World Factbook de la CIA, que habría que tomar con pinzas debido a su sesgo congénito, el crecimiento económico surcoreano es del 3%, con una renta per cápita de casi US $40,000, mientras que el crecimiento de Corea del Norte es del 1,1% y su renta per cápita es de US$1.700.

La clave del éxito en las negociaciones entre las dos Coreas residirá en el acoplamiento del plan del presidente Moon de “acción por acción” con el objetivo de la “economía primero” del mandatario Kim.

En primer lugar, mediante la reunificación de la península, y luego con la desnuclearización, Pyongyang podría concentrarse de lleno en el desarrollo económico de su modelo socialista, que podría complementar el poderío geoeconómico de Seúl.

La primacía geoeconómica y la desnuclearización de toda la península no es una cuestión menor, pero constituye una gran incógnita tanta concesión del mandatario norcoreano sin hasta ahora nada visible a cambio. A menos que tenga un as bajo la manga.