Categoría: Comunitarias

Fuente: Iton Gadol   (6-01-2012)

Los muertos que vos matáis gozan de buena salud

Las declaraciones del ex embajador israelí en la Argentina, Itzhak Avirán, referidas a que el Estado de Israel habría “mandado al otro mundo” a los responsables del atentado terrorista a la AMIA, sucedido en 1994, explica algunos de los posicionamientos más silenciados y relevantes en relación a la Causa AMIA.
 
Buscar a los culpables –para Avirán--, supone una pérdida de tiempo, un sin sentido, una siembra en el desierto. Según la perspectiva de este ex diplomático, los Familiares de las Víctimas debiéramos asumir –sin conocer los detalles, sin tener evidencias- que ya se hizo justicia, en el marco de ejecuciones extrajudiciales.

Otra de las consecuencias que se desprende de esta afirmación es algo más inquietante: se debiera dar por tierra con las innumerables evidencias que llevan a la permanencia de las capturas internacionales con “Alertas Rojas” –dictadas por la justicia argentina e interpol- contra cinco funcionarios iraníes, debido a que el atentado “ya es cosa juzgada”, y los culpables ya habrían sido ilegalmente “ajusticiados”.
 
Si así fuera, ¿qué rol tuvieron los actuales imputados por la justicia argentina?, ¿está la justicia argentina, investigando a los verdaderos culpables?, ¿por qué no se nos dice qué saben y quiénes son los responsables de tan aberrante masacre?, ¿cuál es la causa por la que se niegan, estos cinco sospechados, a dar testimonio sobre lo sucedido en julio de 1994?, ¿por qué se insiste en la culpabilidad de los iraníes si los iraníes sospechosos están vivos y conforme los dichos de Avirán no fueron enviados al otro mundo?
 
Lo que se desprende de las declaraciones de Avirán no es sólo la necesidad de culpabilizar a Irán en su conjunto, sino también la imperiosa necesidad de deslegitimar las evidencias que llevan a la llamada “Causa de las irregularidades”, en donde están imputados, entre otros, Carlos Menem, el Fino Palacios, el ex juez Galeano, Anzorregui y el ex Presidente de la DAIA, Rubén Beraja, los fiscales Mullen y Barbachia.
 
Al deslegitimar las investigaciones, Avirán busca salvar a quienes fueron sus socios comerciales y políticos en la década el 90, cuando participaba en Anillaco en las pantagruélicas fiestas de cumpleaños de su admirado Carlos.
 
No deja de llamar la atención el oportunismo de la DAIA para reposicionar sus cuestionamiento al denominado “memorándum de entendimiento” con Irán, en forma coincidente con las intenciones de Avirán, haciendo caso omiso del reconocimiento por parte de él mismo cuando señala refiriéndose al los responsables del atentado a la AMIA que: “La gran mayoría de los culpables ya está en el otro mundo, y eso lo hicimos nosotros”.
 
Las Razones de Estado, en este marco, aparecen como objetivos mucho más trascendentes que nuestro profundo dolor como víctimas y familiares.
 
Es esta misma “razón” cínica la que pretende dar por tierra las investigaciones que nos llevaría a entender y conocer las irregularidades por las cuales –por ejemplo—un ex jefe de la policía, el comisario Palacios, hombre de confianza de Menem, trabajaba para Mauricio Macri haciendo escuchas telefónicas de los Familiares de las Víctimas del atentado a la AMIA.
 
Es esa misma “Razón de Estado” la que desestima la gravedad del rol de la justicia, al considerar a Galeano, un juez probo e insistir con que “realizó una tarea encomiable”
 
Es esa misma “Razón de estado” la que defiende la DAIA cuando se opone al "Memorándum" como herramienta válida para que puedan ser indagados los cinco ex funcionarios iraníes cuyas “Alertas Rojas” nunca fueron anuladas.
 
Es esta misma “Razón de Estado” –ajena a cualquier estado de la razón-, la que impulsa a Avirán a reconocer que los verdaderos responsables de la masacre en la AMIA ya fueron ajusticiados, ocultando a la justicia argentina sus nombres, nacionalidades y pruebas que determinaron su exterminio, haciendo justicia por mano propia.
 
Estas son las causas reales por las que no pueden ni quieren aceptar el significado que tiene, para los Familiares y las víctimas, las dos palabras que nos acompañan y nos guían desde hace casi veinte años: Verdad y Justicia.
 
Una "Verdad" que incluye saber qué pasó, quienes fueron y quienes fueron sus socios locales.
 
Una "Justicia" que implica -al igual que en Núremberg, o más acá en el tiempo y la distancia, al igual que los juicios llevados adelante contra los responsables del terrorismo de estado en nuestro país-,la legitimidad de un Juicio y un Castigo que eleve la memoria de nuestras víctimas al lugar donde no pueda penetrar el olvido.

En 1644 Pierre Corneille pública "El mentor" la obra en la que figura la sentencia repetidamente citada sobre muertes supuestas. Otra vez, gracias a Avirán podemos apelar a su capacidad de significación: los muertos que ustedes matan gozarán de buena salud hasta que un tribunal le muestre al mundo los rostros viles de quienes asesinaron cobardemente a nuestros hijos, esposos, hermanos, padres, madres y amigos.
 
Asociación 18J - Familiares y Amigos de las Víctimas en el Atentado a la AMIA