Categoría: Comunitarias

 Fuente: Iton Gadol     (9-12-2013)

(Espercial para AJN) En realidad fue un proceso no fácil, porque el Gobierno que yo presidí en la AMIA no fue mayoritario, sino que fue de coalición, donde todas las fuerzas tenían una parte. El tema más complicado, aún hoy en día para la comunidad judía y especialmente para un sector de la dirigencia, es en cierta forma ocultar simplemente. Porque hubo un proceso durante la última dictadura militar donde hubo, como con tantos otros ciudadanos, judíos desaparecidos, la pregunta era ¿cuál fue el rol de esa dirigencia comunitaria? El tema de los judíos desaparecidos era un tema tabú.

La tarea mía consistió simplemente en traer lo reprimido de lo inconsciente de los pueblos, en este caso el de la comunidad judía, a la superficie. O sea, ¿por qué no se le podía dar el lugar que correspondía a cerca de dos mil judíos que habían tenido un ideal, que habían llevado adelante una ideología y que fueron desaparecidos por la dictadura militar? ¿Por qué motivo nosotros teníamos que estar dañando aún más a sus seres queridos, que justamente buscaban la posibilidad de expresarse y al mismo tiempo rendirles homenaje a sus familiares?

Fue un trabajo muy lento. Primero con la Comisión Directiva, tratando de que todos me apoyaran, por supuesto conté con el apoyo de Benjamín Katzav y demostrar que no era un acto de venganza, sino que era un acto de justicia. Querían en nuestra Plaza Seca, en nuestro lugar de recordación por los muertos por el atentado a la AMIA, por el atentado a la Embajada de Israel, dejar un lugar de recordación para 1900 judíos que son solamente un símbolo, porque todos sabemos que el porcentaje de judíos argentinos desaparecidos era proporcionalmente mucho mayor en cuanto a la cantidad de judíos que vivimos en Argentina, lo que mostró siempre una inclinación del judío por las cuestiones sociales.

Acá tengo que hacer una referencia estrictamente personal: Yo tuve compañeros, con los que militamos juntos en los movimientos sionistas socialistas kibutzianos, que fue un gran árbol con dos ramas. En esas dos ramas, mi generación se conmovió primero con lo que fue el cordobazo, ese gran movimiento popular surgido en Córdoba, que habla de muchos símbolos, esperanzas, cambio social, etcétera.

Por supuesto que a partir de ahí en nuestras filas comienza a darse una bifurcación. Hay dos conceptos que dividen a nuestra gente. Unos, a los que yo adhería, considerábamos que nuestra revolución estaba en el retorno a la tierra, al kibutz, al socialismo, aquel que reciba de acuerdo a lo que necesita y que aporte de acuerdo a sus posibilidades, y que esto teníamos que hacerlo en Israel.
Y aquellos que entendían que el hincapié más que en el sionismo, estaba puesto en el socialismo aquí en Argentina, para producir un cambio de la injusticia social.

Todos abrevamos de la misma fuente. Por qué no hablar de lo que aprendíamos en la Biblia del profeta Amós, aquel que luchó contra la injusticia, aquel que deseaba a los ricos y ricas parot habashan (las vacas o vacas de Basán) aquel que hace las grandes fiestas pero por el otro lado el pueblo se muere de hambre.

Todos nosotros abrevamos de las mismas fuentes. Cada uno interpretó qué es lo que consideraba el mejor camino. Yo diría que nuestros mejores jóvenes tomaron ambos caminos. Aquellos que decidieron que debían hacer algo por el cambio social de la justicia de nuestro país y aquellos que decidieron hacer aliá y modificar la realidad en el Estado de Israel.
Todo lo que pasó después es pragmatismo de la vida. En mi caso personal, con la muerte de mi padre se frustra mi posibilidad de hacer aliá, como la de tantos más que estábamos en Argentina y queríamos posiblemente que ocurrieran ambas cosas.

Yo creo que el lugar no es solamente para recordar a los que eran judíos cuando eran secuestrados, se los torturaba más por ser judíos como se relata en tantos libros y en el ‘Nunca Más’ especialmente. Sino que el homenaje fue tan puro que la frase que está en ese trabajo artístico en la Plaza Seca de la AMIA, dice: “Homenaje a los 30 mil desaparecidos durante la dictadura militar, de los cuales 1900 fueron judíos”. Es decir, no poner a los judíos por encima de los demás. Sino destacar o recordar que los judíos también fueron parte del intento de transformación social en Argentina. En este capítulo hay periodistas como Guillermo Lipis que han escrito un libro hermoso, con profundidad en su investigación, qué fue lo que ocurrió.

Sigue siendo para muchos una herida abierta. Creo que la comunidad judía debe, no sólo recordar este momento, sino tomarlo, especialmente la AMIA, como uno de sus estandartes para el futuro. La AMIA va a ser la depositaria de la memoria colectiva, puesto que como ocurre hoy con los pocos sobrevivientes de la Shoá, alguien va a tener que hacer el relato y continuarlo. Muchos padres y familiares de desaparecidos son personas grandes. La AMIA deberá continuar con esta tarea y levantar el estandarte de lo que pasó para traerlo a la luz.

Yo creo que lo que pude aportar fue simplemente un pequeño bálsamo al espíritu, de saber que son parte de nuestra comunidad y que muchos judíos no vamos a olvidar este dolor que ellos tuvieron. Hoy lo hacemos parte nuestro. Es como se dice en el judaísmo en el Rambam, “Cuando vos vas a visitar a un enfermo, te llevás con vos una parte de su dolor”. Cuando nosotros vamos y participamos en un acto, una ceremonia de recordación junto a los familiares, nos llevamos con nosotros una parte de su dolor y le producimos alivio, así como le producimos alivio al que vamos a visitar a un hospital.

Así que, todos apoyando, concurriendo, al acto del día de hoy en la AMIA.

La AMIA y la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos en Argentina realizarán hoy a las 19, en el Auditorio de Pasteur 633, bajo el lema “Decir presente es decir ‘nunca más’”, un homenaje a las casi 2 mil víctimas de ese origen de la última dictadura militar, durante la cual fueron apropiados ilegalmente 22 bebés de esa colectividad.

*Presidente de la AMIA 2002-2005. Inauguró el 8 de diciembre de 2004 en la institución una placa para recordar a los desaparecidos, acto en el que estuvieron el ex presidente Néstor Kirchner y la entonces senadora Cristina Fernández.