Categoría: Historia

Fuente: Télam   (23-07-2014)

"Puños y Pistolas", libro sobre el nacionalismo de acciónEl escritor y periodista Rubén Furman se propuso en su reciente libro retratar el derrotero dispar que siguieron los miembros de la organización política más importante del "nacionalismo de acción" argentino a mediados del siglo pasado: la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN).

Rodolfo Walsh, Jorge Massetti, Guillermo Patricio Kelly, José  Luis de Imaz, Rogelio García Lupo, Dalmiro Sáenz, Carlos  Burundarena, Sebastián Borro y Oscar Bidegain, integraron -entre  otros- esa fuerza de base juvenil y origen católico que en los años  de la Segunda Guerra Mundial marchaban en escuadra por las calles porteñas gritando "muerte" a comunistas, judíos y liberales.

 Hubo matones sinuosos, sindicalistas peronistas,  intelectuales católicos y jóvenes que luego abrazaron la causa de  la revolución socialista que habían forjado por igual sus primeras  armas políticas en la misma organización de la derecha  nacionalista", dijo Furman. 

El escritor admitió que el origen de su trabajo fue la  biografía del autor de "Operación Masacre" escrita por Eduardo  Jozami, al constatar el "singular recorrido ideológico de Walsh" y  su similitud con el de Jorge Masetti, otro ex aliancista que a  comienzos de los sesenta se convirtió en el primer guerrillero del  Ché Guevara en Argentina al instalar un "foco" en Salta.

"La idea era dar cuenta del camino de esos hombres, formados  en una visión antisemita y anticomunista, y explicar porqué  abrazaron luego una izquierda radicalizada. Quise desechar  argumentos ramplones como que los extremos se tocan", explicó  Furman.

A partir de eso se internó en la historia de la Alianza,  fundada en 1937 para reconstruir la fuerza de la Legión Cívica  Argentina, la milicia blanca organizada tras el golpe de 1930 por  el dictador José Félix Uriburu e impregnada del nacionalismo  oligárquico de su antecesora, la Liga Patriótica.

Desde sus inicios, la Alianza proclamó su odio al  imperialismo anglosajón y expresó simpatías por el bando "nacional" en la Guerra Civil Española y luego con el Eje, lo que llevó a Walsh a escribir que se había tratado de "la mejor creación del nazismo en la Argentina".
Periodista de larga trayectoria, que actualmente se desempeña  en la agencia Télam, Furman entrevistó a antiguos integrantes de la  ALN, entre ellos al último fundador vivo, Emilio Gutiérrez Herrero,  que a principios de los cuarenta levantó una consigna que presagió  al peronismo: "Nación Justa, Poderosa y Neutral".

Otro viejo aliancista como el ya fallecido José Luis de Imaz  habló del impulso falangista original, expresado en la "dialéctica  de puños y pistolas" que preconizó el fundador de la Falange  Española, José Antonio Primo de Rivera, para zanjar disputas  ideológicas.

Rogelio García Lupo no sólo rememoró su presencia en la Plaza  de Mayo el 17 de octubre de 1945, sino el desencanto de su grupo  cuando Perón ratificó la pertenencia de Argentina al sistema  interamericano de defensa y el viaje a Cuba luego de la Revolución  de 1959, seducidos por un Fidel Castro al que veían como un líder  nacionalista formado por jesuitas y "muy parecido a nosotros". 
También da cuenta de la influencia que tuvieron sobre Mario Roberto Santucho, jefe y fundador del ERP, ya que dos de sus hermanos mayores militaron en la ALN. 

El peronismo convirtió a la organización en una fuerza de choque paraestatal para ganar la calle o amedrentar opositores hasta que la Libertadora demolió su sede a cañonazos y la disolvió,  en septiembre de 1955. 

Según Gutiérrez Herrero, la Alianza tuvo -luego- dos "refundaciones": una con los jóvenes que se alejaron de Perón por  su pelea con la Iglesia y crearon Tacuara en 1954, y otra con los  Montoneros, en 1970, cuyo núcleo original se nutrió del mismo caldo de juventud católica.

"La tesis de `Puños y Pistolas` es que cada época tiene un  nacionalismo distinto, y así como el de los treinta y cuarenta fue  de cuño fascista, el de los sesenta y setenta estuvo marcado por la  influencia de la Revolución Cubana, la descolonización en el Tercer  Mundo y la Teología de la Liberación gestada tras el Concilio Vaticano II", concluyó Furman en declaraciones a la agencia Télam.