Cultura

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ENTREVISTA
Los retos actuales de la Filosofía

Fuente: El País  (25-03-06)

{mosimage}El artículo que trascribimos es una entrevista a Zlavoj Sizek*, de los pensadores más polémicos del momeno. Een esta entrevista el filósofo esloveno explica las claves de su pensamiento. La crítica al capitalismo posmoderno, la necesidad de refundar la izquierda y la exigencia de una nueva ética a la altura de los desafíos de la ciencia centran las reflexiones de un autor torrencial e irónico que utiliza todas las herramientas a su alcance: de Marx a Lacan pasando por los chistes, el cristianismo o el cine.


El humor de Zlavoj Sizek nos recuerda la  respuesta   que recibimos de un ex PC  cuando le sugerimos sobre el interés de analizar los regímenes autoritarios actuales retrotrayéndonos al stalinismo y a  la “volta face” totalitaria  que significó y que aún seguimos viendo
-“Es muy sencillo”, me contestó, “como la Revolución Francesa, después vino el Terror,después el Thermidor,  y finalmente Napoleón”.
Creemos que el tema merece ser tratado con un poco más de profundidad.Lo de Zlavok Sizek nos sugiere un debate.  Invitamos a participar.

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                                       a propósito de la gripe...

Fuente: Argenpress.info, (10-07-09)
{mosimage}Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.
Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
-Te apuesto un peso a que no la haces.
Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:
-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y por qué es un tonto?
-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Entonces le dice su madre:
-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:
-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:
-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.
Entonces la vieja responde:
-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.
Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)
-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
-Hay un pajarito en la plaza.
Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:
-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:
-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

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Fuente: Revista CONVERGENCIA Nº 34 Julio

{mosimage}La primera gran guerra de liberación que conoció la humanidad a nivel continental, fue la gran gesta emancipadora de las dos primeras décadas del siglo XIX en Hispanoamérica. Se conformaron Juntas revolucionarias en las principales ciudades del subcontinente, con el objetivo de recuperar la soberanía y declarar la independencia. Inmediatamente hubo que sostener tales decisiones con el peso de las armas de un ejército popular que se iba conformando en las distintas regiones para enfrentar las reacciones de los realistas ibéricos y las posibles represalias de la Santa Alianza europea.

Los más preclaros revolucionarios necesitaban darle forma legal a las declaraciones de independencias, para que sus ejércitos fueran fuerzas beligerantes reconocidas como brazos armados de pueblos que se estaban constituyendo en repúblicas, y no como bandidajes rebeldes de las soliviantadas provincias de Caracas, Santa Fe de Bogotá, Lima, Quito, Buenos Aires, Charcas y La Habana, tal como las caracterizaba un informe del Consejo de Indias aparecido a principios de 1811.

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Fuente: Revista  CONVERGENCIA Nº34 Julio

{mosimage}Vasto tema el del gaucho, que recorre nuestra literatura desde las afirmaciones perentorias e incontestables de su omnipresencia hasta la boutade de Macedonio Fernández según la cual el personaje en cuestión no sería más que “un invento de los poetas para entretener a los caballos de las estancias”. Sin embargo, como tantos otros mitos argentinos, éste tiene aún poder emblemático y movilizador: se ha visto claramente durante el último conflicto “del campo” y, por su peso regresivo, inactual (y por guardar tan discutida semejanza con los caballeros de la Mesa de Enlace), merecería ser desentrañado, analizado.

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