Categoría: Cultura

Fuente: Tiempo Argentino     (4-10-2012)

Para Albert Einstein, las religiones no eran más que un montón de "supersticiones infantiles" y el concepto de Dios era sólo "una expresión y un producto de la debilidad humana". Estas palabras las expresó el físico que desarrolló la teoría de la relatividad, un año antes de morir, en una carta personal al filósofo Erik Gutkind, cuyo original será subastado en el sitio de Internet eBay, con una base inicial de 3 millones de dólares. Se espera que el valor final llegue al triple.

Conocida como "Carta sobre Dios", la correspondencia ofrece percepciones sobre sus pensamientos privados acerca de la religión, Dios y el tribalismo de una de las mentes más brillantes del mundo, dirigida a Gutkind como devolución tras la lectura de un libro sobre la Biblia que este había publicado.

"Esta carta, en mi opinión, tiene una relevancia histórica y cultural ya que refleja los pensamientos personales y privados del hombre más inteligente del siglo XX", dijo Eric Gazin, presidente de Auction Cause, la agencia de subastas con sede en Los Ángeles, que se encargará de la venta en eBay.

Con cierto tono ácido, el premio Nobel de Física (1921) había dicho al autor que su libro estaba "escrito en un lenguaje inaccesible" para él, ya que "la palabra Dios para mí no es nada más que la expresión y producto de la debilidad humana, la Biblia una colección de honorables pero primitivas leyendas, que sin embargo son bastante infantiles. Ninguna interpretación, no importa lo sutil que sea, puede (para mí) cambiar esta idea", escribió de puño y letra el científico nacido en Alemania.

Einstein escribió la carta en alemán, el 3 de enero de 1954, en la Universidad de Princeton. "La carta fue escrita al final de su vida, después de una vida de aprendizaje y pensamiento", agregó Gazin. En el texto, de apenas algo más que una carilla, Einstein da su opinión sobre la influencia de las religiones en la raza humana. "Para mí, la religión judía, como cualquier otra religión, es una encarnación de la mayoría de las supersticiones infantiles. Y el pueblo judío, al cual orgullosamente pertenezco, no tiene ninguna diferencia cualitativa con cualquier otro pueblo. Hasta donde llega mi experiencia, tampoco son mejores que cualquier otro grupo humano", escribió. Por otro lado, agregó, "no veo nada en ellos que los convierta en 'elegidos'". En el final, le dijo al filósofo que, pese a las diferencias que destacaba en su carta, encontraba cercanías en cuanto a lo que llamó "cuestiones esenciales", como la conducta humana. "Creo que nos entenderíamos bastante bien el uno al otro si habláramos sobre cosas concretas", propuso.

La carta saldrá a la venta este mes y será subastada con su sobre original, estampilla y matasellos. El vendedor, cuya identidad se desconoce, la compró a Bloomsbury Auctions, en Londres, en 2008, por 404 mil dólares. Desde entonces, la carta estuvo guardada en una cámara con temperatura controlada en una institución pública, según un despacho de Europa Press.