Categoría: Cultura

Fuente: La Nación    (2-10-2012)

PARÍS.- Fue testigo del derrumbe del III Reich, de los imperios coloniales y del bloque soviético. Quizá por eso, Eric Hobsbawm, fallecido ayer a los 95 años, que nunca se hizo ilusiones sobre el futuro del imperio americano, afirmó que había "llegado la hora de volver a tomar en serio a Marx".

Nacido en la ciudad egipcia de Alejandría, en 1917, inmenso historiador y sorprendente figura del marxismo británico, Hobsbawm se hizo conocer en el mundo en los años 60 por sus trabajos sobre el mito de Robin Hood, antes de escribir una célebre trilogía sobre el siglo XIX ( La era de las revoluciones , La era del capital , La era de los imperios ) y más tarde sobre el siglo XX ( La edad de los extremos ).

Pero lo más fascinante de ese personaje, alto y delgado, con la cara marcada por un rictus que parecía trazado por la espátula del pintor Lucian Freud, fue su propia vida.

En Francotirador , su autobiografía publicada en 2007, Hobsbawm narró la dimensión de esa aventura: niñez en Viena, cuando triunfaba Freud; alumno en Berlín, durante los últimos días de la República de Weimar; estudiante en Londres con el Blitz; militante comunista, en momentos del informe Kruschev sobre el estalinismo; crítico de jazz, en la edad de oro de los fifties ; profesor invitado en California, en época de los hippies ? Sus recuerdos constituyen un fascinante panorama sobre la experiencia de la política en el transcurso de ese "corto siglo XX", como él lo calificó.

Verdadero hijo del siglo XX, nacido en el seno de un hogar judío, Hobsbawm llegó con su familia a Viena cuando tenía dos años. Tras la muerte casi simultánea de sus padres, viajó a Berlín, donde fue acogido por unos parientes. Allí asistió a la Escuela Socialista para niños.

"En Alemania no había otra alternativa", reconoció, en una entrevista con Maya Jaggi, publicada en 2002. "El liberalismo se derrumbaba. Si en vez de judío hubiera sido alemán, imagino que podría haberme transformado en un nazi, en un nacionalista alemán", admitió. En aquellos años, Hobsbawm explicó a uno de sus maestros que se había convertido al comunismo y que era necesaria una revolución.

"Mi profesor me hizo algunas preguntas, y dijo: «Es evidente que no tienes idea de lo que estás diciendo. Por favor, ve a la biblioteca y busca algo para leer». Allí descubrí el Manifiesto Comunista y comprendí todo", relató en una entrevista con la BBC.

En 1933, el joven marxista se mudó a Londres, donde la vida le pareció terriblemente aburrida, aunque allí se quedó para siempre. En 1936 se incorporó al Partido Comunista de Gran Bretaña y, desde entonces y hasta 1991, colaboró con la revista teórica Marxism Today.

Hobsbawm integraba esa famosa generación de estudiantes de Cambridge tentados por el marxismo, que dio estetas, intelectuales y hasta espías al servicio de Moscú, como Kim Philby, Donald Duart Maclean, Guy Burgess, Anthony Blunt y John Cairncross. Pero a diferencia de "los cinco de Cambridge", nunca traicionó a su país. Por el contrario, combatió en las filas inglesas en la Segunda Guerra Mundial.

Fue miembro del Partido Comunista británico hasta 1989. En su biografía describió la última manifestación legal del PC alemán, en Berlín, el 25 de enero de 1933: "Junto con el sexo, la participación a una manifestación de masas en un momento de gran exaltación política es la única actividad que combina experiencia corporal y una emoción intensa en el grado más alto". Y agregó: "Contrariamente al orgasmo", el placer de manifestar "puede ser prolongado durante horas".

Ésa podría ser la explicación de su complacencia (asumida) con los ex países del Este, y en particular con Alemania Oriental.

"Antes de 1956, fui un leal miembro del Partido Comunista durante dos décadas. En consecuencia, mantuve silencio ante numerosos episodios sobre los cuales había sobradas razones para no permanecer en silencio", reconoció en 2002.

Con el tiempo, sin embargo, comenzó a criticar los errores y excesos del régimen soviético. Pero nunca abjuró de la doctrina marxista. En su último libro, publicado en 2011, Cómo cambiar el mundo , en el que analizó los problemas de la economía en el comienzo de este siglo XXI, concluyó afirmando que había llegado nuevamente "el momento de tomar en serio a Marx".

A pesar de esa filiación, Hobsbawm era leído por generaciones enteras de estudiantes y reverenciado por su habilidad para vida a la historia, usando su perspectiva socialista para contarla a través de la vida de los pueblos. "Sacó a la historia de su torre de marfil y la puso en medio de la vida de la gente", declaró el líder del partido laborista británico, Ed Miliband.

Fiel a la disciplina de trabajo que se impuso desde que publicó su primer libro en 1948 ( Labour's Turning Point: extracts from contemporary sources ), Hobsbawm trabajó hasta su último suspiro. Su libro póstumo, aún sin título, aparecerá en 2013.

Casado con Marlene Schwarz desde 1962, Hobsbawm deja dos hijos varones y una mujer, siete nietos y un bisnieto.

Su hija, Julia Hobsbawm, relató que su padre murió en la madrugada de ayer en el Royal Free Hospital de Londres, víctima de una neumonía. "Peleó contra una leucemia durante años, con calma y con lucidez. Hasta el último momento, fue fiel a lo que siempre supo hacer: trabajar. En la cabecera de su cama, dejó una enorme pila de periódicos", agregó.

Poco antes de morir, le preguntó qué mensaje quería dejarles a sus nietos. "Que sean curiosos porque la curiosidad es la mayor de las cualidades", contestó. También les recomendó la lectura de tres libros: Crimen y castigo , de Fedor Dostoievski, la poesía de W.H. Auden y el Manifiesto Comunista . "Formuló esa última recomendación -confesó Julia Hobsbawm- con un brillo de malicia en la mirada."

El mejor homenaje póstumo a ese sembrador de conocimientos, a ese excepcional formador de generaciones de historiadores y políticos, haya sido probablemente el del periodista Max Angel, que contribuyó a hacer publicar en Francia algunos de sus libros: "Ciao Eric Hobsbawm!", escribió. " Bye bye ! And thank you very much ! "

 

LO QUE ESCRIBIO SOBRE SU CONDICION DE JUDÍO, EN EL LIBRO DE MEMORIAS "AÑOS INTERESANTES".

NO TENIAMOS EN 1920 LA MAS MINIMA IDEA DE LOS PELIGROS QUE AMENAZABAN A LOS JUDIOS. NADIE LA TENIA NI PODIA TENERLA. INCLUSO EN LAS REGIONES MAS RECONDITAS DE LOS CARPATOS Y DE LAS LLANURAS DE POLONIA Y UCRANIA ACOSTUMBRADOS A LOS POGROMOS, DE LOS QUE PROCEDIA LA PRIMERA GENERACION DE INMIGRANTES LLEGADOS A VIENA DONDE YO RESIDÍA, LA IDEA DE UN GENOCIDIO SISTEMÁTICO ERA INCONCEBIBLE. EN LOS CASOS DE PROBLEMAS GRAVES LOS MAS ANCIANOS Y EXPERIMENTADOS ESTABAN A FAVOR DE MANTENER UNA ACTITUD DISCRETA Y EVASIVA, Y PONERSE DEL LADO DE LAS AUTORIDADES QUE ESTABAN EN CAPACIDAD DE DEFENDERLOS Y PROBABLEMENTE TUVIERAN INTERÉS EN HACERLO POR SU PROPIA CONVENIENCIA.

LOS MAS JOVENES Y REVOLUCIONARIOS APELABAN A LA RESISTENCIA Y A LA AUTODEFENSA ACTIVA. LOS ANCIANOS SABÍAN QUE TARDE O TEMPRANO LAS COSAS VOLVERÍAN A LA NORMALIDAD, LOS JÓVENES SOÑABAN CON UNA VICTORIA DEFINITIVA (QUIZA LA REVOLUCION MUNDIAL) PERO ¿COMO IMAGINARSE UNA DESTRUCCIÓN TOTAL DE LOS JUDÍOS? YA QUE NI JOVENES NI VIEJOS PODÍAN IMAGINARSE QUE UN PAIS MODERNO PLANTEARA DESHACERSE PARA SIEMPRE DE SU POBLACION JUDIA, COSA QUE NO SUCEDIA DESDE 1942 EN ESPAÑA. MUCHO MENOS POR SUPUESTO PODÍA UNO IMAGINAR SU DESTRUCCION FÍSICA. ADEMAS SOLO LOS SIONISTAS CONCEBÍAN UN EXODO A UNA NACION-ESTADO DE CARACTER MONOLITICO, DEJANDO SUS ANTIGUAS PATRIAS "IUDENREIN" COMO PEDÍAN LOS NAZIS. CON ANTERIORIDAD A HITLER, O INCLUSO DURANTE LOS PRIMEROS AÑOS DE SU REGIMEN CUANDO SE HABLABA DE LOS PELIGROS DEL ANTISEMITISMO SE PENSABA MERAMENTE EN UNA INTENSIFICACION DE LOS ABUSOS QUE HABITUALMENTE HABÍAN SUFRIDO LOS JUDÍOS: DISCRIMINACION, INJUSTICIA, VICTIMIZACION, DESPRECIO, INTIMIDACION MUY A MENUDO ACOMPAÑADA DE BRUTALIDAD, COMO LA QUE SUELEN SER OBJETO LOS MAS DÉBILES. NADIE PENSABA EN AUSCHWITZ, NI SIQUIERA PODÍA IMAGINARSE ALGO ASÍ. EL TÉRMINO "GENOCIDIO" FUE RECIÉN ACUÑADO EN 1942.

¿QUE SIGNIFICADO EXACTO PODÍA EN LA DÉCADA DE 1920 "SER JUDIO" PARA ALGUIEN COMO YO, UN MUCHACHO ANGLO VIENÉS INTELIGENTE QUE NO HABÍA SUFRIDO JAMAS EL ANTISEMITISMO Y ESTABA ABSOLUTA Y TOTALMENTE ALEJADO DE LAS PRACTICAS DEL JUDAISMO TRADICIONAL, QUE NUNCA HABÍA CONCURRIDO A UN TEMPLO JUDIO O PARTICIPADO DE ALGUNA CEREMONIA, Y QUE HASTA SU PUBERTAD NO FUE SIQUIERA CONCIENTE DE HABER SIDO CIRCUNCIDADO? QUIZÁ TAN SOLO EL SIGUIENTE EPISODIO: UNA VEZ, TENIENDO DIEZ AÑOS DE EDAD, Y EN OCASION DE UN HECHO QUE YA HE OLVIDADO, APRENDI DE MI MADRE UNA MÁXIMA MUY SENCILLA. CUANDO HICE PROBABLEMENTE DE FORMA REITERADA UNA OBSERVACION NEGATIVA SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE UN TIO MIO, CALIFICÁNDOLO DESPECTIVAMENTE DE "TÍPICAMENTE JUDÍO", ELLA ME REPLICO MUY SERIA: "NUNCA, NUNCA, HAGAS NADA, NI POR ASOMO, QUE DE LA IMPRESION QUE TE AVERGUENZAS DE SER JUDÍO".

DESDE AQUEL DIA HE INTENTADO SIEMPRE LLEVAR ESE PRINCIPIO A LA PRÁCTICA, AUNQUE A VECES SIGNIFIQUE UN ESFUERZO SUMAMENTE ARDUO, A LA LUZ DE CIERTAS ACTITUDES DE ALGUNOS GOBIERNOS DE ISRAEL. EL PRINCIPIO QUE ME INCULCÓ MI MADRE HACE CASI 80 AÑOS ME OBLIGÓ A ABSTENERME DE DECLARAME "SIN RELIGIÓN" COMO SE PERMITIA EN MI JUVENTUD EN AUSTRIA. ME OBLIGÓ DE POR VIDA A CARGAR CON UN APELLIDO TAN DIFÍCIL DE PRONUNCIAR, Y QUE DA LUGAR A INFINIDAD DE CONFUSIONES. DESDE SIEMPRE HA SIDO SUFICIENTE PARA INDICAR MIS ORÍGENES JUDÍOS Y ME HA DEJADO LIBRE PARA VIVIR COMO LO QUE MI GRAN AMIGO YA FALLECIDO ISAAC DEUTSCHER CALIFICABA COMO "JUDIO NO JUDÍO", PERO EN ABSOLUTO COMO LO QUE UN VARIADO REGIMIENTO DE PUBLICISTAS INMERSOS EN EL NACIONALISMO BARATO DENOMINAN UN "JUDÍO RENEGADO". NO SIENTO NINGUNA OBLIGACION MORAL DE OBSERVAR LAS PRÁCTICAS DE UNA RELIGION ANCESTRAL Y MUCHO MENOS DE SERVIR A UNA PEQUEÑA NACION-ESTADO MILITARISTA Y POR MOMENTOS CULTURALMENTE DESCEPCIONANTE Y POLÍTICAMENTE AGRESIVA QUE PIDE MI SOLIDARIDAD POR UNA CUESTION RACIAL.