Categoría: Cultura

Fuente: Revista CONVERGENCIA   (10-09-2012)

A 60 años de sus asesinatos en la Unión Soviética

En el anochecer del 12 de agosto de 1952, y luego de sufrir denigrantes procesos judiciales plagados de arbitrarias acusaciones, fueron asesinados en los tristemente célebres sótanos  de la cárcel de Lubianka de Moscú 25 intelectuales judíos, entre los que se encontraban los más selectos escritores, poetas, ensayistas y periodistas que todavía seguían escribiendo en idish, el idioma materno de la casi totalidad de las comunidades judías que residían en la Unión Soviética de la postguerra.

Conmemorando en esta fecha la desaparición de estos mártires de la cultura judía, que supieron mantener su vigencia hasta ese momento en la Unión Soviética a pesar de los numerosos intentos anteriores para erradicarla -llevados a cabo por ese mismo poder que segó sus vidas-, recordamos en estas breves líneas a dos descollantes figuras literarias asesinadas en esa llamada Noche de los Poetas Asesinados

David Hofstein nació en 1889 en Korotyshew, un poblado cercano a Kiev, capital de Ucrania, bajo el reinado del imperio zarista. Su padre, un ingeniero forestal, fue un firme adherente al movimiento iluminista judío (Haskalá) y su madre procedía de una familia de destacadas celebridades de la música klezmer. Recibió su tradicional educación judía en el jeder, completándola simultáneamente con una educación secular a través de educadores privados, interrumpida posteriormente al ser denegada su solicitud de ingreso a la universidad de Kiev por las limitaciones que imponía el tristemente afamado “número clausus” zarista respecto a solicitantes judíos. Sus primeros intentos literarios los inició a la temprana edad de 9 años sobre todo en hebreo, ruso y ucraniano, una experiencia cultural que luego volcó enteramente a su producción literaria en idish.

La revolución rusa de 1917 constituyó para la vida judía en los primeros años de producida, un verdadero proceso liberador, una comunidad donde más de cinco millones de habitantes estuvieron sometidos a una fuerte discriminación y persecución estatal por parte de la autocracia zarista.

David Hofstein saludó fervorosamente el advenimiento revolucionario en la Rusia imperial. Un cambio radical que permitió en 1918 la creación de la Kultur Ligue en la ciudad de Kiev, una organización secular socialista judía cuyo objetivo fue promover y difundir la cultura, la literatura, la educación y el teatro judío en idish. David Hofstein fue uno de los fundadores de esta organización, junto con los escritores Peretz Markish y David Berguelson, el arquitecto El Lissitzky, el escultor Joseph Chaikov y el artista Isaac Ben Ryback

El manifiesto del grupo, publicado en noviembre de 1919, declaraba:

"El objetivo de la Kultur Ligue es ayudar a crear una nueva cultura secular en el idioma idish, con contenido nacional judío, mancomunadas con las fuerzas vivas de las amplias masas judías, dentro del espíritu del hombre de trabajo y en armonía con sus ideales del futuro ".

Como consecuencia de ello, y en un corto período post revolucionario, se asistió a un importantísimo florecimiento en la publicación de libros y revistas en idish, junto a un renovado interés por la educación de las masas judías. A esta renovadora actividad cultural se plegó una cantidad apreciable de artistas judíos comprometidos con las concepciones más modernas del arte universal como Marc Chagall, El Lissitzky, Joseph Chaikov y Ben Ryback. Una organización cultural que rápidamente reprodujo centros paralelos en Varsovia, Vilna y Lodz

Ya con posterioridad a 1917 los escritos de David Hofstein fueron exclusivamente en idish. Fue co redactor de la revista mensual moscovita en ese lenguaje Shtrom (Rumbo), la última expresión judía independiente en la Unión Soviética, donde publica sus poemas alabando al régimen comunista establecido, y que recíprocamente lo considera a él como uno de los poetas más insignes de Kiev, junto a Leib Kvitko y Peretz Markish.

Bajo los auspicios de la Kultur Ligue son publicadas en 1922 sus elegías a las que titula Troyer (Pesadumbre) con dramáticas ilustraciones de Marc Chagall. Son poemas conmovedores donde relata la suerte corrida por los poblados judíos (shtetls) desvastados por los pogroms llevados a cabo por el ejército blanco contrarrevolucionario en el territorio ucraniano en donde residían densas comunidades judías que constituían casi un tercio de la totalidad de sus habitantes. Pero en esos años el control de la Kultur Ligue ya va siendo asumido rápidamente por el bolcheviquismo y la sección judía del partido comunista, la “Yevsektsia”, sometidos a la burocracia del estado soviético y al ascendente José Stalin y donde su actividad cultural se ve marcadamente limitada.

David Hofstein protesta por la prohibición del hebreo y por la persecución de sus escritores, despertando sospechas hacia su persona por parte de las autoridades del gobierno. Emigra por lo tanto primero a Alemania y en 1923 a Palestina. Allí escribe en hebreo y en idish, y en este último lenguaje publica en 1924 el poema dramático Saúl, el último rey de Israel y en 1925 un drama expresionista titulado Tiempos Mesiánicos. Retorna a Kiev en 1926 donde su producción poética ya se ve obligada a ponderar al régimen dictatorial instalado y regido por el stalinismo. Sin embargo su obra literaria alterna con gran cantidad de hermosos poemas dedicados a describir con gran maestría los bellos paisajes de Rusia o poemas dedicados a la niñez, muchos de ellos hoy conocidas a través de las letras de hermosas y conmovedoras canciones populares judías. Toda su obra literaria en ese período se encuentra incorporada en (Gelklibene verk) (Obras elegidas) publicada en Moscú en 1948. De este modo pudo sobrevivir al devastador período de purgas que se produjeron en la década del 30, donde prácticamente fue víctima casi toda la dirigencia de procedencia judía actuante en el gobierno dirigido por Stalin, como asimismo muchos de sus más renombrados intelectuales y políticos.

Durante la guerra integró el Comité Judío Anti-Fascista en la que dedicó todo su talento literario en la lucha contra el nazismo. Fue una época en que el poder soviético liberó la actividad cultural judía, permitiendo la actividad periodística y la publicación de libros. Una situación que se modificó en 1948, cuando Stalin modificó drásticamente su posición respecto al recientemente creado Estado de Israel, creación que meses antes había saludado efusivamente David Hofstein. Junto a otros escritores es rápidamente arrestado y sometido durante casi cuatro años a juicios humillantes, con acusaciones arbitrarias que conducirán al inexorable fin.

David Berguelson, uno de los pilares de la literatura judeo soviética nació en Ochrimovo, hoy Sarny, Ucrania, en 1884.  Fue uno de los más destacados escritores del idish moderno.

Su obra literaria está compuesta por historias, novelas y escritos documentales que abarcan los episodios históricos más notorios y describen los traumas sufridos por la población judía de Europa durante el siglo XX, entre ellas, las dos guerras mundiales, el Holocausto, la Revolución Rusa y las experiencias de las comunidades en los Estados Unidos, Alemania y la Unión Soviética. Escritor y periodista, vio su labor incluida en todas las principales publicaciones periodísticas en idish y fue traducido a varios idiomas. Sus escritos se caracterizan por su relevante profundidad, provocando siempre arduas discusiones en el mundo intelectual judío.

Sus obras más destacadas son: Arum Vokzal (En torno a la estación) (Varsovia, 1909), Der toiber (El sordo) (Kiev, 1910), Noch alemen (Después de todo), (Vilna, 1913), Sturmdike teg (Días de tormenta) (1927), Mides-hadin (El rigor de la ley) (1929), Baym Dnyepr (Junto al Dniéper) (Moscú, 1932-40), Mentshn fun Biro-Bidjan (Gente de Biro- Bidjan) (Moscú, 1934), Tsvishn Mentshn (Entre la gente) (Minsk, 1936), Shpan bay shpan (Paso a paso) (Moscú, 1938), Scholem Aleijem, a 80  años de su nacimiento (1939) y la obra teatral en cuatro actos Prinz Reubeini (Príncipe Reubeini) (1946).

Como otros escritores e intelectuales judíos saludó el advenimiento de la revolución rusa en 1917, pero el baño de sangre sufrido por la comunidad judía en Ucrania en la guerra civil y el dogmatismo evidenciado por el bolcheviquismo, dueño del poder, lo impulsaron a emigrar del país. Por más de una década vivió en la República de Weimar instalada en Alemania (1921–1933) luego de la 1ª Guerra Mundial, viajando mucho durante ese tiempo a otros países de Europa y a los Estados Unidos donde vivió durante varios años. Fuertemente choqueado por la crisis financiera de 1929 y sus repercusiones sociales, desalentado por la declinación de la cultura en idish en Occidente y motivado por la creciente promesa de la Unión Soviética de crear una república judía, Berguelson se convierte en un simpatizante del comunismo, acercándose al “realismo socialista” de la Unión Soviética,  país al que  regresa cuando en Alemania accede el hitlerismo. Allí encuentra que su obra literaria es leída tanto en idish como la traducida al ruso bajo una política cultural patrocinada y fuertemente controlada por el estado, quedando fuertemente impresionado por la recién creada República Autónoma Judía de Biro-Bidjan.

Luego de la invasión alemana a la Unión Soviética en junio de 1941, Berguelson se convierte en un miembro destacado del Comité Judío Antifascista y durante la guerra sus artículos se centran en hacer conocer al mundo judío que vive en Occidente, los enormes esfuerzos que realiza el gobierno soviético junto con el pueblo ruso para derrotar al nazismo. Mas adelante sus escritos se centrarán en el Holocausto donde expresa su angustia cuando va conociendo el exterminio sistematizado de judíos llevados a cabo  por el nazismo en su avance en el territorio ruso.

Sin embargo, como otros escritores judíos, cayó víctima de la campaña antisemita emprendida en 1948 por la paranoia stalinista, siendo acusado de “desarraigo cosmopolita”. Arrestado en enero de 1949 y juzgado secretamente, fue ejecutado en la trágica fecha que hoy conmemoramos.

Años más tarde de la muerte de Stalin, ocurrida en 1953, fueron rehabilitadas y nuevamente publicadas las obras de ambos escritores. La de David Hofstein en 1958 y la de David Berguelson en 1961.