Categoría: Antisemitismo

Fuente: La Nación   (4-10-11)

 Se los valora en cuanto a su dedicación al trabajo, instrucción e inteligencia, pero se considera difícil establecer vínculos sólidos con ellos por ser "cerrados" y "poco solidarios". Se les endilga un espíritu individualista, cuyo interés principal es hacer buenos negocios y ganar dinero. Además, para la mayoría no es la sociedad la que los margina, sino que son ellos los que se autoexcluyen. En definitiva, un escenario con imágenes estigmatizadoras del judío que, potencialmente, "habilita el camino hacia el prejuicio y la discriminación".

Esas son las conclusiones a las que llega un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), denominado "Actitudes hacia los judíos en la Argentina", especialmente elaborado para la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Fueron consultadas 1510 personas de uno y otro sexo, de 18 a 65 años, de nivel socioeconómico BC y D, en distintas ciudades de todo el país. El objetivo era evaluar la presencia de actitudes "judío-fóbicas" en la población argentina.

El estudio se presentará oficialmente hoy, a las 12, en la Manzana de las Luces, una semana después de haberse producido la agresión a un miembro de la colectividad judía ortodoxa en la puerta de un templo del barrio de Flores, un hecho que encendió las alarmas sobre actos de antisemitismo y discriminación en la ciudad.

El estudio mostró la existencia de una representación social donde los judíos no estarían dispuestos a construir vínculos más allá de su propia comunidad, algo necesario para defender sus intereses comunitarios y nacionales y -según la imagen estigmatizante- para preservar el poder en las cuestiones económicas y financieras.

Precisamente, según el informe, la carga más negativa en la actitud hacia la comunidad judía se da en torno al vínculo económico, donde dos tercios de los entrevistados están de acuerdo con que los judíos tienen demasiado poder en el mundo de los negocios y los mercados financieros internacionales y 8 de cada diez aseguran que ganar dinero es prioridad en su esfera de intereses.

En segundo lugar, prima la idea de que la judía es una comunidad que tiende a mirar hacia adentro, privilegiando intereses propios: el 53% de los consultados cree que los judíos son más leales a Israel que a la Argentina, mientras que un 49% considera que los judíos hablan demasiado acerca del holocausto cometido por los nazis. En el plano político local, el 39% respondió que le parecía negativo que los judíos tuvieran cargos de decisión política.

En el sentido actitudinal, como positivo puede destacarse que el 84% considera a los judíos personas trabajadoras, mientras que el 50% entiende que existen grandes representantes de los judíos en el campo de la ciencia.

El capítulo titulado "Los judíos y los otros" toca temas cercanos a la cotidianidad. Respecto de si vivirían en un barrio con gran presencia de vecinos judíos, el 29% contestó que no lo haría, mientras que a la pregunta de si se casarían con una persona de origen judío, el número que dijo que no trepó al 45%, lo que el informe concluye como cierto descenso en la aceptación del otro a la hora de quitarle "exterioridad" a la situación. Cuando debe mencionarse la característica más adecuada del vecino judío, el 73% dijo "que se aíslan"; el 22%, que son "amistosos", y sólo el 8%, que son "solidarios con todos". Justamente cuando se consulta sobre la colaboración de los judíos con los demás el 54% eligió que "los judíos son los primeros en dar la espalda a la gente necesitada"; el 35%, que "los judíos son quienes más colaboran y ayudan a la gente necesitada", y el 11% se abstuvo de elegir una de las dos respuestas.

Sobre el "ser judío"

El informe destaca como una cuestión relevante en un estudio sobre la discriminación el conocer cómo se construye la representación del otro. Por eso se eligieron ocho pares de calificativos acerca de las personas de origen judío para que los entrevistados se ubicaran más cerca de uno u otro, o de forma equidistante. Instruidos, trabajadores y limpios resultaron las características positivas más elegidas, mientras que cerrados y "miserables", las negativas. Si son tolerantes, explotadores o confiables, no hubo una definición clara. "Se puede concluir de estos datos que en la mirada acerca de los judíos hay una dimensión que refiere a la distancia, a cierta cautela respecto de los vínculos que pueden establecerse", sostiene el estudio.

En lo que hace a la influencia de los judíos en la formación de la identidad nacional, el estudio afirma que aparece fuertemente omitida, es decir que la comunidad judía no surge como grupo que incida fuertemente en delinear lo que son o no son los argentinos, más allá de que en la Argentina viva la tercera comunidad en importancia de origen judío en el orden mundial. Los italianos y los españoles son quienes aparecen como los que superlativamente influyeron, seguidos por los ingleses y los alemanes. Los judíos aparecen en el quinto lugar, antes de los árabes.

Si bien el 70% de los encuestados conoció algún hecho de discriminación hacia los judíos en el país -dato positivo que implica la identificación y reconocimiento de un hecho discriminatorio-, sólo el 51% se inclinó a responder que existe discriminación hacia los judíos. Del porqué de estos hechos la única respuesta en la que la responsabilidad de esa discriminación no recae en los propios discriminados es la que "el argentino si ve a alguien mejor lo discrimina" o "por la propia mentalidad argentina".

Las demás son responsabilidad exclusiva de los propios discriminados, por "ser cerrados" o porque "se autodiscriminan". Para el estudio, este tipo de respuestas se encuentran ligadas a la idea de tolerancia presente en la sociedad actual, una especie de racismo que en cierto modo respeta la identidad del otro pero manteniendo las distancias.