Categoría: Antisemitismo

Fuente: Clarín    (15-03-10)


 A Mathias Sindelar la prensa lo bautizó como "El Mozart del Fútbol". Austriacos ambos, poseían un talento descomunal: uno para el fútbol y el otro para la música. No es casualidad que muchos los hayan catalogado, en sus profesiones, como los mejores de la historia de Austria. Los dos genios, además, murieron a muy temprana edad: el músico, aquejado por enfermedades; el deportista, asfixiado en su cama, bajo un trasfondo político y en una situación jamás aclarada.

'Sindi' nació el 10 de febrero de 1903 y su vida es un ejemplo de cómo el deporte y la política van agarrados de la mano. Debutó a los 17 años en el Hertha Viena y después se mudó al FK Austria, donde luego de recuperarse de una seria lesión en sus meniscos tras someterse a una cirugía inédita hasta entonces, fue la estrella del equipo. Delgado y pequeño, pero rápido y muy hábil, se ganó el apodo de 'bailarín de papel' (der Papierene) por la forma de moverse y eludir a sus rivales.

Fue el emblema de la selección de Austria, que en aquellas décadas contaba con jugadores muy talentosos y había conformado un gran conjunto que pasó a la historia como el Wunderteam (el equipo de los sueños). Su mejor actuación fue en Italia 1934 (como muchos equipos europeos, Austria decidió no viajar a Uruguay 1930), donde alcanzaron el cuarto puesto de un torneo cruzado por la omnipotencia del régimen del 'Duce' Benito Mussolini, que hizo de aquél su Mundial. Austria cayó en semifinales ante Italia (1-0), a la que había vencido por 4-2 en un amistoso previo. Antes de aquel partido de Italia 34, Hugo Meisl, entrenador austríaco, había reconocido: "No tenemos ninguna opción".

Hasta allí llegó la historia mundialista de Sindelar y del Wunderteam, aunque nuevamente por factores políticos. En marzo de 1938, pocos meses antes de un nuevo Mundial, Adolf Hitler dio inicio a su avance por Europa con la anexión de Austria a la Alemania nazi. Además de tomar posesión de instituciones, edificios y colecciones de arte, fue esa una excelente oportunidad para conformar un gran equipo de fútbol con el cual lucirse en el certamen que se avecinaba, Francia 38, y presentar a un país unido, fuerte y victorioso.

Hitler obligó a los jugadores austríacos a abandonar su país e integrar la selección alemana, pero Sindelar se excusó por lesiones y su edad para no asistir. El, judío y austríaco, despreciaba a los nazis y la anexión por la fuerza de su país, y se negaba a bailar para el equipo de Hitler. No conforme con el desplante, humilló a los jerarcas nazis en un amistoso organizado por el Führer entre Alemania y Austria en abril del 38, pautado para celebrar la 'reunificación' y la 'hermandad germana'. En ese partido, que sería la última presentación del Wunderteam, Sindi marcó uno de los goles de la victoria por 2-0 y, desafiante, festejó su tanto bailando con un compañero frente al palco donde se encontraban las autoridades alemanas.

Poco tiempo después, a principios de 1939, fue hallado sin vida en la casa de su novia, en la cama junto a ella. Al igual que Mozart, murió a los 35 años, y aún hoy existe mucha controversia en torno a aquel hecho. El informe oficial indica que se trató un accidente por una estufa en mal funcionamiento, aunque hace pocos años Egon Ullbrich, viejo amigo del 'bailarín de papel', reconoció que esa versión fue un arreglo con un oficial para poder organizar el funeral con honores (derecho que no poseían suicidas y aquellos que habían sido asesinados).

Otros dicen que fue asesinado por los nazis, y un informe de la Gestapo (Geheime Staatspolizei, policía secreta del estado nazi), que lo espiaba y perseguía por ser de "familia judía y socialdemócrata", así lo avala. También hay quienes aseguran que se suicidó inhalando gas de su cocina, con miedo, cansado de presiones y persecuciones, teniendo que ocultarse y viendo a su país avasallado por los nazis.

La muerte de quien en el año 2000 fue elegido el mejor deportista austríaco del siglo por la prensa de ese país generó una gran conmoción en Viena. Cerca de 40 mil personas asistieron a su funeral, y el correo de la ciudad colapsó por varios días debido a la cantidad de telegramas de pésame que llegaron al FK Austria, cuyo presidente declaró: "Una parte de Austria ha muerto con él". Incluso la calle Laaerberg, donde él vivía, pasó a llamarse Sindelarstrasse (calle Sindelar) en su honor. Y año a año llegan visitantes a su tumba. Para recordar a un jugador ejemplar, dentro y fuera de la cancha.